Oporto Express | Portugal

 A 584 kilómetros de casa…

¡Bienvenidos una vez más a mi segunda entrada Iuhuuuuu ! Gracias a todos los que leísteis la anterior, me habéis animado a seguir escribiendo. Así que, allá vamos.

Antes de empezar a contaros esta nueva aventura, quiero que veáis un vídeo para que entendáis el motivo de este viaje. Os adelanto que el pasado 11 de abril fue el cumpleaños de mi novio y para su cumpleaños decidí regalarle un Viajecito Express a un lugar que tenía muchas ganas de conocer: Oporto. Lo cogí gracias a mi impulsividad, que esa vez fue muy oportuna.(Nunca mejor dicho 🙂 )

La idea era que él no se enterase de nada hasta esa misma mañana. Y mi plan salió tal y cómo quería. Pues  bien, le fui a buscar a su casa a las 6:00am y él sin saber nada aceptó la propuesta a un “falso desayuno“. Desde hacía un mes y medio, estaba compinchada con su familia que me ayudó a hacer su maleta un día antes y a llevarme comidita para el viaje.

Y aquí tenéis la sorpresilla en acción:

Como podéis ver tengo un novio muy tímido que apenas habla…

Bueno, a partir de ahí, hicimos parada en Salamanca y alrededor de las 2 de la tarde llegamos a Oporto, sin Google Maps y con mucha intuición. Porque sí, aunque Portugal esté aquí pegado, como no quitéis los datos os puede llegar una sorpresita. Y lo mismo ocurre en los peajes, hay trampa siempre, así que cuidado con no pagar.

Nada más llegar fuimos al hotel donde dejamos las maletas. Nos alojamos en Star Inn Porto, un hotel de diseño, muy colorido y a 9 supuestos minutos en coche del centro de la ciudad. Sí, supuestos, porque he de decir que dos veces al día (ida y vuelta) nos perdimos intentando llegar desde Oporto al hotel y viceversa. Desastres desorientados…

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En el hotel nos comimos nuestro merecido bocadillo de tortilla de patata y comenzamos a movernos. Esa tarde hicimos una visita general de la ciudad. Pateamos y pateamos las calles hasta que se nos hizo de noche.

La noche en Oporto

Cada lugar tiene su encanto. Pero para mi, todas y cada una de las ciudades que conozco, ganan más por la noche y en el caso de Oporto, no iba a ser menos. Cuando llegan las 10 de la noche, la ciudad se ilumina incluyendo los 6 puentes que le dan a sus calles un toque muy especial.

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Esa noche tuvimos la suerte de encontrar a una mujer que nos recomendó un sitio“de 10” para cenar. Nada de lujos. Era un sitio chiquitito que nos hizo sentir como en casa, con comida muy elaborada, muy tradicional y con mucho cariño. Se llama Casa Mundo y si vais a Oporto os recomiendo que cenéis allí. Bueno, bonito y muy barato.

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La mujer que nos recomendó ese lugar para cenar, también nos advirtió que las calles del centro de Oporto pueden ser peligrosas por la noche. La policía se va a cierta hora y los callejones se quedan vacíos. Tuvimos que pasar entre esas calles después de cenar y el ambiente era extraño, mucho silencio y poca gente. Guardamos las cámaras hasta que llegamos al río donde ya se escuchaba el ambiente nocturno, mucha marchita con tambores y gente bailando. Algo que no hicimos, pero que me han dicho que es inolvidable, es disfrutar de un tour nocturno con cena y espectáculo de Fado.

DSC_9436El día siguiente amaneció muy nublado y lluvioso, aunque fue mejorando a medida que avanzaba el día. Y he de decir que Oporto también tiene su encanto con lluvia. Paseamos por la Avenida de los Aliados, donde se encuentra el Ayuntamiento y muchos palacios modernistas. Visitamos la Catedral de la Sé, y entre una cosa y otra perdí el móvil en un parque; seguimos pateando las calles hasta que 20 minutos después me di cuenta de que no tenía móvil. Afortunada de mi, lo encontré intacto. Típicas anécdotas de viajes…

Perderse por el centro: Oporto es una ciudad que hay que conocer andando; es la manera de descubrir sus rincones secretos más bonitos. El barrio más autentico e interesante de la ciudad es la Ribeira. Las casas son de cuento. Desde mi punto de vista, sigue guardando la esencia de Pueblecillo de pescadores, típico portugués.

DSC_9328El arte urbano de Oporto

Como ya he comentado, cuando te pierdes por la ciudad, es cuando te das cuenta de los pequeños detalles que esconde. Oporto, tiene mucho arte urbano en sus calles que le da una viveza y alegría especial. A mi ese rollito artístico, me encantó 😀

Imprescindible ver en Oporto:

  • Ruta en Barco por los 6 puentes: Al otro lado del río, pasando el puente de San Luis, podréis ver los ravelos, que son los barquitos típicos portugueses. Os recomiendo que cojáis una ruta donde os irán informando acerca de la historia de cada uno de los puentes, así como de la propia ciudad. Suele durar aproximandamente 40 minutos.
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Río Duero, Oporto
  • Puente de San Luis I: En 1879, Gustave Eiffel construyó este puente metálico que permitió el acceso entre Oporto y Gaia. Es el más conocido entre los seis que pertenecen a la ciudad. Imprescindible dar un paseo a través de él o en tranvía por la parte superior.

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  •  Visita a las Cavas y cata de vino: Otra cosa que tenéis que hacer sin duda es una visita a las bodegas (llamadas Cavas) y probar el famoso vino portugués. Mmmm nuestra experiencia con el vino no fue la mejor. Acostumbrada a mi vinito de la Ribera, el vino portugués se me quedó corto. Me pareció muy dulzón y con mucho alcohol.(Cómo me tira mi tierra eh 🙂 ) Según nos explicaron en la cata, es tan dulce por su manera de elaborarlo y el sabor fuerte es porque puede tener hasta 25º de alcohol. Quitando el último trago, ¡la visita es muy divertida!
  • Desembocadura del Río Duero: Si ya conocéis lo principal de Oporto (o tenéis más tiempo) acercaros a la zona de Foz, donde podréis encararos con el mismísimo Océano Atlántico. Siguiendo el curso del río, llegaréis a la desembocadura. El sentarte y relajarte con esas vistas, merece la pena.DSC_9589
  • Otros lugares de interés:  Os recomiendo entre otras cosa, que visitéis La iglesia de San Francisco y sus catacumbas. Coger el tranvía 22 por encima del puente de San Luis. Pasear por la estación de Sao Bento donde no solo hay trenes, su interior parece un museo gracias a sus 20.000 azulejos que se reflectan la historia de Portugal. Tampoco os podéis perder el Palacio de la Bolsa, uno de los edificios más bonitos de Oporto. Otra parada interesante es la librería Lello e Irmao, en la Rua das Carmelitas nº 144. En esta librería  se rodaron escenas de Harry Potter y es un verdadero paraíso para los amantes de los libros.

DSC_9497Al bajar de Oporto, decidí parar a comer uno de los lugares que más me llamaron la atención en mi verano de 2014. Estuve allí con mis padres y mi hermana, en la ciudad de Aveiro, también conocida como la pequeña Venecia. Y dos años después volví a reencontrame con ella. Quién me iba a decir a mi…

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Vimos muy rapidito sus calles y pedimos para comer una señora Francesinha para cada uno (Cuando vayáis, coged una para dos, que llenan mucho).La Francesinha no es más que una bomba calórica sin precedentes. Un sándwich de jamón, queso, ternera, salchicha, huevo y otros ingredientes, ¡sorpresa de la casa!

Antes de coger el coche dimos una vueltecilla, me apetecía recordar los sitios donde había estado. ¡Y los encontré! Podéis ver a la izquierda las fotos del año 2014 comparadas con las de la  derecha que fueron las que hice en abril. Como ya dije en mi primera entrada: “Me gusta viajar, pero también me gusta volver”

Hasta aquí llega Oporto Express. Nos vemos en el próximo viaje, ¿cuál será? 😉

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6 comentarios sobre “Oporto Express | Portugal

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