Marrakech con los cinco sentidos | Marruecos

A 1.300 kilómetros de casa…

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo destino. 😀

Hoy voy a hablaros de una ciudad diferente, con personalidad propia. Un lugar llamado Marrakech. Y por mucho que os cuente por aquí, no voy a conseguir que sintáis u os imaginéis aquella maravilla perdida en el mundo. Por eso, os animo a que cojáis las maletas y os adentréis en esta cultura tan diferente, pero tan bonita.

Y antes de nada os preguntaréis, ¿es seguro viajar a Marrakech?

Mi respuesta es sí. Yo viajé con mi hermana el pasado mes de febrero de 2015 y aquí estamos, sanas y salvas. Cuando decidimos coger el viaje, mis padres no estaban de acuerdo, pensaban que a dos chicas solas por ese país les podía pasar de todo. Nos iban a raptar, a engañar, a cambiar por camellos…Lo típico, vamos. Y bueno, depués de mucho pensar (y por llevar un poco la contraria), decidimos comprar dos vuelos a Marrakech.

Al terminar la entrada, os he dejado un vídeo “modo resumen” de muchas de las anécdotas que nos ocurrieron y que voy a contar ahora. 

El primer día tuvimos que pasar varios controles hasta llegar al  Aeropuerto de Menara . En el mismo aeropuerto hicimos el cambio de moneda. La Moneda que se usa en Marruecos es el Dirham. El cambio es 1 euro = 11 dirham.

Una vez que salimos del aeropuerto, decidimos coger un taxi hasta el centro de la ciudad. Los taxis en Marrakech tienen taxímetro pero se les suele “olvidar” activarlo. Si ocurre esto debéis decirles que lo activen, y en caso de que se nieguen, bajaros y coger otro. Nosotras nos subimos a uno sin taxímetro, donde tuvimos que negociar el precio antes de arrancar para que no tuviéramos problemas al llegar.

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Nuestro Riad estaba situado en la Medina y el taxi nos dejó en la Plaza Jemaa el Fna. A través de sus calles laberínticas y con ayuda de unos muchachos que nos guiaron hasta allí, conseguimos llegar. A cambio, les tuvimos que dar una propina. Sieeeeeempre piden dinero, hay que dar propinas hasta por mirar a los ojos, casi. También hay que entender que ellos viven del turismo. Son muy buenos regateadores y cuando lleguéis allí, os daréis cuenta del gran choque cultural. Aunque eso no quiere decir que sea peligroso, para nada.

Nos alojamos en el Riad Amssaffah, este lugar tan bonito que tenéis en la foto. Las 3 noches nos costaron 50 euros, con desayuno incluido. Yo personalmente, os recomiendo que el alojamiento lo cojáis en la Medina y no en hoteles a las afueras. Aunque sea más atrevido, es una manera de vivir la cultura desde dentro y además, son  más bonitos y baratos.

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En el Riad no tuvimos ningún problema. El único inconveniente fue la ubicación. La medina de Marrakech es un laberinto en potencia. Y por el día era divertido perderte por las calles y descubrir nuevos zocos. Pero por la noche…

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La noche en Marrakech intimida. Da mucho respeto y en ocasiones asusta. Empezando por sus calles  y terminando por el tráfico, donde todo el mundo cruza cuando puede y le da la gana. Eso tanto por la mañana como por la noche. El tráfico es un auténtico caos y te encuentras desde burros hasta motos, pasando por coches, autobuses, carros, bicis, cabras… Nosotras terminamos por actuar tal que así, jugándonosla a cara o cruz.

Pese a los inconvenientes que pueda tener, creo que es una ciudad que hay que conocer metiéndote de lleno en su cultura, sin ser muy arriesgado como fuimos nosotras, pero indagando por sus calles y dejando a un lado los prejuicios. La gente marroquí que pudimos conocer,  es maravillosa.

Marrakech es una ciudad que tocará los cinco sentidos:

1.Sentido de la vista: En Marrakech todo es diferente, es como retroceder en el tiempo 2.000 años. Pude ver rostros de ancianos, con la piel llena de surcos. Surcos con grandes historias por detrás y con sabiduría. Vestimentas típicas que a pesar de los años, la llegada de la tecnología y la globalización , no han perdido sus costumbres. Mujeres con velos, que dejan a la vista sus ojos. Ojos que tienen muchas historias por contar, que te desvisten, que te intimidan, que te pueden incluso ver el alma…

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2. Sentido del olfato: Los receptores olfativos vibran en Marruecos y os dejarán olores impregnados en la memoria. Las tiendas llenas de especias, os harán sentir sus colores nada más entrar en ellas. La mezcla de olores entre té, comida y convivencia se harán tan típicos, que hasta los echaréis de menos cuando volváis.

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3. Sentido del oído: Marrakech tiene una gran diversidad musical. Es parte tradicional de su vida cotidiana. Desde los nacimientos, matrimonios, reuniones hasta sus funerales. Su famosa música marroquí está llena de instrumentos  que te hacen bailar desde el interior tal y como lo hacen los encantadores de serpientes, que consiguen levantarlas y hacerlas vibrar.

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4.Sentido del gusto: La gastronomía de Marruecos es conocida por sus sabores con una variedad de especias.  Tajín de cordero, de ternera, de pollo o de verduras, acompañados del cuscús, es un plato típico e imprescindible probar. Los zumos de naranja los encontraréis en la plaza principal y el famoso té de menta, os lo servirán como recibimiento o cuando finalice una comida.

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5. Sentido del tacto: Las diferentes texturas de la ciudad, varían desde esas piedras que se abren paso en las paredes viejas por el paso de los miles de años, hasta sus tejidos, sedas finas al tacto que te enamorarán y no dudarás en comprar. Alguna blusa, pashmina o manta que podáis tocar, os despertará el deseo de tenerla. Su orfebrería también fue un placer sentirla. Trabajan tan delicadamente las piezas, que es admirable el arte que llevan en sus manos.

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Mi hermana y yo, nos metimos de lleno en la cultura llegando a tocar casi todas sus partes. Aunque… hubo un día que se nos fue un poco la cabecita y nos separamos bastante de la parte del centro. Acabamos en calles un poco extrañas, en los suburbios. Nos entró la vena exploradora y aunque en ocasiones pasamos un poco de miedo, mereció la pena ver las dos partes de Marrakech. La versión turística y la versión real del día a día.

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La gente allí era más seria y se hacía extraña nuestra estancia. Todo el mundo que pasaba nos miraba con cara de: ¿Turistas? No pintáis nada aquí. Así que hubo por zonas que pasamos bastante rápido y ni siquiera pudimos sacar la cámara. Lugares de película…

Durante nuestra estancia en Marrakech, no nos pusimos velo, pero fuimos bastante tapadas, sin nada de shorts o escotes pese al calor que hacía. Y no porque nos fuera a pasar algo malo, sino por respeto a sus costumbres. Tened en cuenta que Marruecos es un país distinto con creencias muy dispares. 

Y aunque mi mayor recomendación sea dejarse llevar por la cultura, hasta perderse, aquí os dejo una lista de 7 actividades que pienso que harán vuestro viaje mucho más emocionante.

  • Visitar la Plaza Jemaa el Fna: Esta plaza es la principal y más conocida de la ciudad. Repleta de gente a todas horas, llena de color, vida y un tanto bulliciosa.  Por la tarde empieza a llenarse de hombres con carretillas y en la noche se abren paso miles puestos de comida que llenan la plaza de olor a especias y humeantes aromas.

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Contadores de cuentos, encantadores de serpientes, danzantes, dentistas, vendedores de zumos de fruta, acróbatas, mujeres que hacen tatuajes con henna y hombres con monos, son muchas de las escenas que os encontraréis. Por momentos la situación hace que te sientas como en una película.

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El segundo día, después de caminar y caminar a través de la ciudad, nos sentamos en la plaza a descansar, cuando de repente, empezamos a escuchar voces de chicos que se acercaban a hacernos fotos. Tuvimos nuestro momento famoseo que veréis más tarde en el vídeo. Al principio he de decir que estábamos un poco asustadas cuando se nos acercaron, pero luego te das cuenta de lo encantadores que son y de los prejuicios que muchas veces nos meten en la cabeza.

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Por la noche, la Plaza es una AUTÉNTICA PASADA. Aquí es donde se mezclan los 5 sentidos a la vez, en un mismo instante. Os recomiendo que subáis a alguna de las terrazas de alrededor a tomar un té a la menta mientras tenéis delante de vuestros ojos estas vistas, a la vez que escucháis música en directo, con el olor tan característico y sintiendo el ambiente.

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  • Adentrarse en la Mezquita Kutubía: Es la mezquita más importante de Marrakech, con casi 900 años de antigüedad. Se deja ver desde casi toda la ciudad y es una de las más grandes del mundo.DSC_5506
  • Ver las Tumbas Saadíes: Son uno de los lugares más visitados de la ciudad. Están localizadas en un jardín cerrado al que se accede a través de un pequeño pasillo. En el mismo jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos.

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  • Caminar a través de Los zocos: Perderos en las calles de la medina donde encontraréis los zocos, unos mercadillos tradicionales que ocupan decenas de laberínticas calles. En ellos podréis encontrar ropa, especias, comida, artesanía y productos típicos.

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  • Visitar los Jardines Majorelle: Imprescindible visitarlos si vais a la ciudad. Son unos jardines bastante grandes con multitud de plantas distintas. Las plantas están divididas en cactus, palmeras, bambú, plantas de jardín y plantas acuáticas. DSC_5403
  • Coger un taxi: Como ya he explicado antes, hay que tener cuidado con los medios de transporte de la ciudad y con la gente que te intenta timar nada más ver que eres un turista. Aun así, recomiendo coger un taxi o un bus en algún momento de vuestra estancia. Es una experiencia muy divertida tanto para ver el caos del tráfico desde dentro, como para practicar un poquito el regateo a la hora de pagar. Todo es un Ten con Ten.
  • Montar en camello: En Marrakech organizan muchas visitas al desierto en camello. Pero si vais pocos días como nos pasó a nosotras, lo más recomendable es que cojáis un taxi hasta El Palmeral. Es una ruta de una hora en camello aproximadamente y merece la pena.
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El último día nos despedimos a lo grande, visitando la parte que nos quedaba, comprando recuerdos y haciendo un repaso general de todo lo que habíamos visto. Todo ello con expectativas de volver (que las sigo teniendo). Suele pasar que justo cuando te acostumbras a un sitio, llega el momento de irse. Pero para nosotras la aventura aún no había terminado…

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Por la noche dimos una “última vuelta” por la plaza y un marroquí que estaba vendiendo en los puestos, me ofreció un zumo de naranja gratis. Como son muy mentirosillos no le creí, pero se bajó y me dio el zumo sin pedir nada a cambio. Entre unas cosas y otras, estuvimos hablando un buen rato con él y con sus amigos. Y bueno, la situación acabó con nosotras dos junto con Adel montados en una moto, dando una vuelta por todo Marrakech. A-c-o-j-o-n-a-n-t-e. Después paramos en su casa a tomar un té a la menta con su familia y más tarde nos enseñó dónde vivía y una especie de salón donde estuvimos los 3 hablando más de una hora. Un intercambio de culturas total. Nos enseñó a escribir palabras sueltas en árabe; como podéis ver en la foto de abajo, sigo guardando el papel. También nos explicó cómo era su día a día. Nosotras le explicamos cómo era la vida aquí en Madrid y él nos contó la realidad de Marrakech (Top secret 🙂 ). Pasado ese buen ratito, nos volvió a llevar a la Medina en moto. Fue una de las experiencias con más adrenalina y más bonitas que he tenido.

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Y ahora sí, para terminar, os dejo el vídeo que os he comentado antes con algunas de las experiencias que viví en primera persona. He de decir, que cuando estuve allí no pensé que los vídeos que hice fueran a aparecer en una entrada del blog, por lo que la calidad y el movimiento no es muy buena que digamos. También porque si me pillaban grabando, no se lo iban a tomar muy bien. Aquí lo tenéis:

Os adelanto que el próximo destino estará a 6.72o kilómetros de casa. ¡Hasta la próxima!

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8 comentarios sobre “Marrakech con los cinco sentidos | Marruecos

  1. Dioosss, q envidia !!😪
    Gracias por compartir estos momentos tan tuyos, con los demás . Para las q no conocemos Marrakech, es como tenerlo un poquito más cerca ! Y casi olerlo!
    Gracias ,, 😘😘😍
    Sigue escribiendo ,,, me encanta

    Le gusta a 2 personas

  2. Quería escribir el comentario en la sección sobre quién eres, que ya leí la primera vez que visité este sensacional blog, pero si hay la posibilidad de hacerlo, yo no he encontrado el recuadro para dejarlo, supongo que habré buscado mal. El caso es que, como también en esa primera visita miré esta entrada dedicada a Marrakech, y como me gustó mucho, he vuelto a mirarla y dejo aquí el comentario que quería hacer en el otro sitio. Como volveré a este sitio del blog, ya haré en mi próxima visita un comentario sobre esta entrada (en esta ocasión sólo diré que me gusta especialmente la idea de sacar el brazo con la cámara en la mano recorriendo en moto las callejuelas de la medina, joder: es que hasta me recuerda las escenas que hace décadas vi en las películas de, ¿cómo se llamaba?, ya casi he olvidado el nombre, Jim Jarmusch o algo así (un cineasta estadounidense de culto, del que TVE emitió varias películas cuando todavía en La 2 se dedicaba atención al buen cine). En cuanto al texto, digamos que curricular, en cuestión, he de decir que me gusta especialmente no tanto por lo que en él se dice como por lo bien planteado y desarrollado que está y por lo bien escrito que está, por cómo está expuesto lo que en él se dice en suma. El uso de algunas frases hechas, como si no recuerdo mal la de “dirigir mis pasos hacia” es muy acertado y le da un toque culto que se agradece en una época de lenguaje con excesiva frecuencia descuidado. Dicho sea sin ánimo de ofender, parto de la opinión de que quienes se dedican a las artes visuales no son muy duchos en el manejo del lenguaje. Esta opinión la he tenido que rectificar ya en varias ocasiones, al leer blogs de viajeros que están impecablemente escritos, y ésta es una de ellas. Mi enhorabuena por tanto a la autora. Si me permite una broma, le diré sobre su predilección por Escocia que no hay nadie perfecto. Yo tuve a los veinte años una amiga por correo inglesa que siempre se iba de vacaciones con su marido a Escocia y que quería irse a vivir allí, nada menos que a las tierras altas, o a una de sus islas ahora que lo pienso. Me mandó un libro de fotografías muy bellas sobre esa parte de Gran Bretaña, y también he visto algunos documentales en televisión sobre lugar tan atractivo para tantos. No para mí: desde que vivo en la estepa manchega, donde en invierno hace un frío que pela, no quiero saber nada de países donde haga mal tiempo, por muy bonitos que sean, y por mucho que precisamente ésos fueran los países que principalmente visité en mis dos únicas salidas al extranjero. La próxima quizá sea a Marruecos (no necesito decir a estas alturas cuál será una de las razones), así que me imagino que tendré que seguir volviendo a esta entrada. Mis saludos a su autora y mis mejores deseos para ella en el futuro. Dios le permita seguir encontrando esa zona de confort no donde habitualmente se la encuentra, que es en el hogar dulce hogar, sino saboreando la vida con la mayor intensidad que ésta tiene desde esa para mí envidiable inclinación (envidiable porque en estos momentos no me la puedo permitir) que es la de conocer mundo. Saludos, pues, a Patricia Álvaro, así como a los visitantes de este blog, a quienes alabo el gusto.

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  3. Maravillosa entrada Patricia. Tanto las fotografías como el contenido me han resultado de lo más interesante. Es un destino que tengo en mi lista de “pendientes” y entradas así hacen que tenga aún más ganas de ir. Por supuesto será el primer sitio que visite cuando vaya a armar mi viaje.
    ¡Un saludo!

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  4. Quien mucho habla, mucho yerra. Al menos si no lleva cuidado. La manifestación del prejuicio antes expresado hacia la capacidad para escribir bien de quienes se dedican a las artes visuales, que tiene el sólido fundamento de que si incluso los dedicados a las letras dejan a veces mucho que desear no sería demasiado sorprendente que los demás no escriban siempre con impecable perfección, es aquí improcedente, ya que la autora no se dedica a ellas, por más que el ver tanto y tan buen contenido fotográfico pueda inducir al error de establecer inconscientemente esa relación a pesar del nada escaso texto, que bien pensado podría considerarse la parte más importante del blog, como queda puesto de relieve en el comentario anterior a éste, el de Patricia de fecha 23 de octubre. Aprovecho la ocasión para reiterar mis felicitaciones por tan buen blog, que lo es también en su organización: no me ha costado nada encontrar el sitio donde quería hacer este comentario, que quería hacer, dicho sea de paso, desde el mismo momento en que publiqué el anterior. Saludos del culo inquieto frustrado que es un servidor.

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