La meta de volver al punto de salida: Cracovia | Polonia

A 2.822 kilómetros de casa…

1 de octubre. Hoy hace dos años desde que terminé mi vivencia en Escocia y un mes desde que tengo tiempo libre. Sí, esa palabra que se había medio olvidado de mi vocabulario. Y para qué mentiros, no lo llevo bien. Vamos, que prefiero que me falten horas en el día a que me sobren. La mente piensa demasiado and I don’t like it. 2Lo mejor de todo es que ahora mismo me encuentro en un momento de mi vida muy cómodo, de las veces que más: tengo independencia económica, mi familia, amigos, planes, Madrid que es una ciudad genial para vivir… Pero los que ya me conocen, saben que soy demasiado ambiciosa y que los cambios y yo nos llevamos muy bien. ¿Qué toca? Una vez más, salir de mi zona de confort. ¿Cómo? Lo tenía muy claro hasta hoy que ha surgido otro plan que no me esperaba para nada y mis ideas a futuro se han trastocado. Sea una cosa u otra, pronto lo sabréis. 🙂

La meta de volver al punto de salida

Si algo me gusta hacer es fijarme metas. Es un truco que tengo para guardar siempre ilusión por algo. Metas alcanzables y otras a lo mejor un poco más retadoras, pero que con más o menos tiempo, suelo conseguir.55Desde que acabé mi querido Erasmus, prometí que volvería a Cracovia. Una ilusión más a largo que a corto plazo habiendo pasado un año y 3 meses desde entonces, pero finalmente cumplida. Cuando volví en año nuevo, era la primera vez que pisaba tierra polaca después de mi Erasmus. Fue bonito pero me volví con una sensación agridulce sin mayor explicación que me quería quitar por todos los medios. (Aquí la entrada de Año Nuevo).

Septiembre era la fecha de retorno. Aproveché que tenía unos días libres y decidí volver, a ver a unos amigos, a recorrer las calles tranquilamente y sobre todo a llevarme de vuelta una sensación buena. 66

Que te cancelen un vuelo también puede tener su parte positiva

El vuelo que cogí de ida, me lo cancelaron a menos de una semana por un tema de plazas y tuve que cogerme el vuelo 2 días antes, perdiéndome de por medio un festival al que obviamente no pude ir. A la hora de reservar el viaje directo a Cracovia eran 282€. No way.

Mi plan B y único plan posible fue cogerme un vuelo a Bratislava (Eslovaquia), de ahí un tren a Ostrava (República Checa) y de ahí un autobús a Cracovia (Polonia). Pasé 9 horas viajando pero que realmente merecieron la pena. Visité de nuevo Bratislava, en menos de una hora y a contracorriente…casi pierdo el tren. (Por cierto, hago un pequeño inciso: me encanta viajar en tren por Europa). Descubrí Ostrava que apenas sabía que existía, y aunque la chica de la oficina de turismo me dijo que no me daría tiempo a llegar al centro de la ciudad, también pude visitarlo corriendo (literal) en menos de una hora y a 2 minutos de perder el autobús a Cracovia. No podía quedarme sin ver nada estando allí. Y por fin llegué.

Bratislava

Ostrava555

Vivir de recuerdos – Cracovia

Mi autobús llegó a eso de las 7 de la tarde, 7 de la noche en Polonia. Me fue a recoger el amigo donde me quedaría estos 4 días. Con él venía su hermano y la novia y a los pocos días se uniría también otro hermano suyo. Era la primera vez después de un año que coincidían los 3 hermanos. Tuve la suerte de vivir ese bonito reencuentro y sobre todo, de sentirme en familia. Fueron 4 días muy intensos con anécdotas suficientes para añadir a mi futuro libro y que aquí no me va a dar tiempo a contar. 😉
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Hice todo lo que quería hacer y es la mejor sensación que me he podido traer de vuelta. Como ese sueño que se cumple o ese reto que sale mejor de como lo habías planteado, pues así. No voy a negar que más de la mitad del tiempo estuve nostálgica. Pero de una manera guay, acordándome de los que no estaban y disfrutando por ellos. Cada esquina de la ciudad me recordaba a un momento de aquella vida que tuve no hace tanto. Algunos ratos me iba yo sola a hacer fotos y simplemente a pasear, ver todo lo que quería, disfrutar del olor a la comida que hay en las calles, de los lugares que más me gustaban de allí, de la música, observar la gente pasar, nuevos estudiantes con aventuras increíbles por delante…88La primera noche hicimos un pequeño reencuentro con amigos que se han quedado allí a vivir y otros que, como yo, aprovecharon ese finde para ir. Algunos me decían que me fuera allí a vivir como ellos. No será por ganas, pero la Kraków ya tuvo su oportunidad.

La segunda noche organizamos una fiesta en el piso de mi amigo polaco. Fuimos 9 nacionalidades distintas, todas ellas de mi grupo internacional. ¡Me encanta!Reencuentros, recuerdos y sensación de que el tiempo no ha pasado. Fue una noche muy random, el pan de cada día allí… ¡pero muuuy divertida!77

Los dos últimos días, los dediqué más a mí, a ir por libre y a estar con la familia de mi amigo. Jugando al uno, contando anécdotas y sintiéndome en casa. Como ya dije en su día, lo mejor de un Erasmus es conseguir mantener las relaciones de amistad. Hizo muuucho frío, me puse mala, pero volví FELIZ. 3IMG_20180921_211826_981Sigo asumiendo que volver allí significa vivir de recuerdos, pero también creo que esos recuerdos no se deben olvidar, y por ello, de aquí a un año tendré que volver, ¿no? 😉

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(Por cieeeeeeerto, dentro de poco me gustaría hacer una entrada del Arte Urbano de Cracovia. Tengo mucho repertorio y creo que os va a gustar).

¡¡Nos vemos pronto!!

 

 

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