¿Es posible ver Riga, Tallin y Vilna en 3 días? | Países Bálticos

A 3.829 kilómetros de casa…

Como siempre, empiezo mi entrada diciendo que quiero ser constante con mis publicaciones, aunque sepa que no se va a cumplir. I’m busy in Berlin babies.

Hoy, en realidad, me ha dado por escribir porque estoy un poco triste. Y cuando me siento así, mis sentidos digamos que se agudizan y me expreso mucho más rápido y mejor. O eso me parece a mi.
Vengo a hablaros de un viaje muy guay que hice hace dos meses ya. El tiempo vuela. Pero antes voy a contaros el por qué de mi nostalgia: Mi mejor amiga de Berlín se volvió ayer a su país, Grecia. Y era una pieza muy importante para mi aquí. Para poneros en situación, empezamos en la empresa el mismo día y fue mi apoyo número 1 desde que llegué a Berlín sin NADA. Sin casa, sin amigos, sin idea de qué iba a ser de mi en esta caótica ciudad…

Angie me ha enseñado lo maravilloso que es Berlín y lo no tan maravilloso que es aprender alemán. Pero gracias a ella sé que no hay límite a la hora de aprender un nuevo idioma… no le basta con saber 4 perfectos.
Hemos viajado juntas, de hecho han sido 6 meses y 5 países en total. Alemania, obviamente, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia. Tenemos muchas cosas en común, pero sobre todo nuestra locura por la fotografía y nuestra facilidad de volar y vivir en día a día en un mundo paralelo.
El viaje a los países Bálticos fue un viajaaaso que decidimos hacer juntas, a modo improvisado y express.

Si algo me encanta de la vida, en general, es pensar las personas tan geniales con las que te hace cruzarte según vas creciendo. Hay gente que piensa (mi padre el primero) que soy poco cariñosa, algunos me dicen que Berlín me ha enfriado más el corazón… y otros temas relacionados con la frialdad que tampoco creo que sea tan así. Pero en tema de despedidas, es algo que no acabo de superar, no. Mi nivel de sensibilidad se eleva a 78642.
Aún recuerdo el drama de la vuelta de mi Erasmus despidiéndome de personas que había compartido tanto y sabía que probablemente no volvería a ver en muchos años, o nunca. Aunque para ser sincera, he visto bastantes amigos-erasmus desde entonces, mucho más rápido de lo que imaginé. Reencuentros en Portugal, Croacia, Holanda, España, Dinamarca, Polonia 3 veces, Alemania (Colonia, Berlín) y alguna otra por ahí.

Bueno, a lo que iba. Este viaje del que os voy a hablar, lo tenía muy en mente desde hacía tiempo. Estando de Erasmus en Cracovia, decidí junto con otros amigos, empezar a organizar el famosos Baltic Trip para Semana Santa. Pero por unas cosas y otras, me di cuenta que no podía ir y mi hueco para el coche (de 5) quedó libre y lo cogió una chica alemana que se apuntó a última hora. Gracias a que yo no fui, se creó una pareja nueva ¡tachánnn! El amor surgió entre la alemana que cogió mi sitio y un finlandés (con los que estoy en la foto del reencuentro en Copenhague). Y lo mejor de todo, todavía siguen juntos. Y les quiero mucho. Me siento tan bien jiii 🙂

Me volví de Cracovia con el run-rún de ese viaje (Baltic Trip) y siendo consciente de la dificultad de hacerlo cuando no estás cerca del este de Europa como la oportunidad que tenía viviendo en Krakow. Lo intenté una vez más proponiendo a mis padres y a mi hermana ir en Semana Santa del año pasado, pero terminamos haciendo un crucero, planazo también. (Otra entrada que tengo pendiente).

Finalmente, este año, a principios de marzo, me dio uno de los cruces mentales que me dan a veces y me reservé un vuelo a Riga. Así en cosa de 10 minutos, ¿pa’ qué pensárselo? La ida a Letonia y la y vuelta desde Lituania. Tres días, dos países, not bad. Fue decírselo a Angie (mi amiga que se ha ido hoy) y no dudó ni un segundo en apuntarse. Esa es la actitud 🙂 No nos bastaba con ver dos países en tres días, si no que decidimos añadir Tallin, (Estonia) a nuestro recorrido. ¿Sobrevivimos a esta locurita? Ahora os cuento:

Día 1: Berlín – Riga

Volamos un viernes por la mañana a Riga desde Berlín. El pronóstico de tiempo era malísimo los 3 días en los 3 países. Lluvia frío y viento. ¿Qué puedes esperar de los países bálticos en marzo? Pues eso.

La verdad que al llegar salió el sol, aunque duró unos 30 minutos. Suficiente para inmortalizar el momento. Llegamos al Airbnb donde estaríamos 2 noches y salimos, ahora sí, con frío, lluvia y viento a hacer turisteo. No habíamos mirado nada desde Berlín, así que a la aventura. Aquí os dejo brevemente las cosas que visitamos.

Qué ver en Riga:

  • Plaza del Ayuntamiento (Rātslaukums)
  • Catedral de Riga (Doma baznīca)
  • Los Tres Hermanos (Trīs brāļi)
  • Puerta Sueca (Zviedru vārti)
  • Torre de la Pólvora (Pulvertornis)
  • Ruta Art Nouveau (Jugendstil)
  • Castillo de Riga.
  • Barrio ruso
  • Catedral Ortodoxa
  • Mejor de los consejos: Perderse por las calles y abrigarse mucho.

La ciudad es bonita, pequeña, perfecta para un Erasmus y fácil de ver en unas horas. Caminar y perderte por sus calles es lo más recomendable.

Por la noche cenamos en un restaurante típico llamado Lido y tuvimos una de las situaciones más surrealistas del viaje cuando mientras cenábamos con música en directo, un señor se nos acercó sutilmente a hablar y terminamos los 3 solos en el restaurante hablando sobre la vida y los temas más profundos y surrealistas que os podáis imaginar. Conseguimos huir a tiempo para descansar y coger fuerzas para el sábado que iba a ser día laaargo con incidente inesperado.

Día 2: Riga – Tallin – Riga

Sábado – Cuando mi padre lea esto me va a llamar empanada mental y con razón. Nuestro plan era coger un bus a las 8 de la mañana a Tallin (tarda 4 horas) y volver por la tarde a las 7. De hecho ya teníamos comprados los billetes. Nos despertamos con la alarma de Angie, pero cuando me quise dar cuenta, en mi reloj marcaba las 5:55. Le dije, Angie, nos hemos equivocado, es una hora más temprano… vamos a dormir hasta las 7 y de ahí vamos de sobra para coger el bus de las 8. Era raro que su reloj marcara una hora diferente, pero con el empanamiento mañanero ni lo discutimos. Así que eso hicimos ilusas de nosotras. Nos despertamos de nuevo a las supuestas 6:55, fuimos tranquilamente a la estación aunque con un sentimiento extraño y cuando entregamos el ticket, la señora del bus nos dijo que no, que ese autobús había salido hace una hora… ¡¡¡Eran las malditas 9!!! En Riga es una hora más que en Berlín o Madrid y habíamos pasado 1 día y pico completamente en otro horario. ¿Solución? Compré volaaando un billete para el siguiente y último bus que salía en 1 minuto. Mientras Angie se quedó con la revisora para que el bus no se fuera. Lo acabamos cogiendo.
Cuando hagáis un viaje, aunque no lo preparéis demasiado, aseguraos que sea la misma hora y no os fieis de vuestro móvil porque el mío no la cambió automáticamente. Un autobús todavía, pero un avión no hubiera sido tan gracioso 🙂

Llegamos poco antes de la 1 a Tallin. Un frío… unos -3º para que os hagáis una idea, aunque hacía sol a ratos. Os dejo aquí lo que hicimos durante 7 horas hasta que cogimos un bus de vuelta a Riga.

Qué ver en Tallin:

  • Muralla de la ciudad
  • Torres y puerta de acceso al casco antiguo
  • Plaza del Ayuntamiento o Raekoda Plats
  • Pasaje de Santa Catalina o Katariina käik
  • Catedral Alexander Nevsky (mi favorita, merece la pena)
  • Castillo de Toompea y Parlamento
  • Mirador de Patkuli (también un must de la ciudad)
  • Retirase del casco antiguo hasta llegar al mar

Día 3: Riga – Vilna – Berlín

Domingo – Nos despertamos en Riga, dimos una vuelta rápida a la ciudad y cogimos un bus a Vilna, de donde volábamos de vuelta a Berlín a las 9 de la noche.

Era la ciudad que menos expectativas teníamos y nos sorprendió muy positivamente, de hecho fue en la única que nos quedamos con ganas de más… quizás porque sólo pasamos 4 horas. Aquí os dejo lo que hicimos durante ese tiempo.

Qué ver en Vilna:

  • Plaza del Ayuntamiento
  • Catedral de Vilnius
  • La Universidad de Vilnius
  • Iglesia ortodoxa de Paraskeva
  • Pilies Gatve
  • Calle de la Literatura
  • Sinagoga Coral y barrio judío
  • Colina de las Tres Cruces
  •  Torre Gedemin

En definitiva, este viaje fue un poco locura como podéis ver y el lunes en la oficina nuestro cuerpo lo notó, pero la sensación fue increíble. Se pasó muy rápido pero a la vez nos dio tiempo a hacer muchas cosas.

Pensándolo bien, hay fines de semana que perdemos el tiempo haciendo nada, y otros que te da tiempo a ver tres ciudades de 3 países diferentes. Aunque estoy de acuerdo en que no hacer nada a veces también se necesita y es el mejor de los placeres.

Por fin me he quitado la cosa que tenía con los Países Bálticos así que 😀 En unos años me gustaría repetirlo, posiblemente alquilando un coche para disfrutar de los alrededores y pasar de Tallin a Helsinki y de ahí a Rusia. Ahí queda 😉

Respondo entonces a la pregunta de la entrada: ¿Es posible ver Riga, Tallin y Vilna en 3 días? SÍ.
Intenso, pero un viaje que mereció la pena, por el tiempo invertido y por la compañía de 10. Y vosotros, ¿sacrificaríais vuestra energía y horas de sueño por un viaje así?

Anuncios

Encontrar piso en Berlín, ¿misión imposible?

A 2.315 kilómetros de casa… 

¡Buenos días de sábado! Os escribo desde mi nueva casa. Sí, ese piso que me ha llevado 3 meses encontrar. Tenía gran parte de esta entrada guardada en el borrador esperando al día que pudiera publicarla con el fin de ayudar un poquito a la gente que se encuentra desesperada pasando por esa situación de estrés e impotencia.

Encontrar tanto un piso como una habitación en Berlín es difícil y cada vez lo será más jeje. Desde que puse un pie en Berlín por primera vez, un 18 de noviembre de 2018, casi 5 meses atrás, supe que iba a ser un reto buscar un lugar para vivir, algo que parece (y es) demasiado básico, pero nunca pensé que fuera a ser tan complicado. Leyendo esto, no quiero que os desesperéis de antemano porque, sinceramente, se acaba saliendo de esa estresante situación. También depende mucho de la idea que tengáis en mente y con lo que os queráis conformar… Yo soy bastante exigente conmigo misma y tenía una idea muy fija y clara en mi cabeza, por lo que me ha costado mucho dar con ello, pero sabe incluso mejor cuando tienes algo que supera tus expectativas.

Soñé mucho tiempo con una habitación así. No es extremadamente grande ni será la mejor del mundo, pero me siento realmente en casa y tengo todo lo que necesito: una cama con las sábanas más guays de todo Alemania (me las compró mi madre), mis plantas, una ventana grande por la que entra mucha luz, mi balcón donde espero coger un poco de color cuando llegue el sol, mi mesa de estudio, muchas de mis fotos repartidas por toda la habitación que me dan viiiiiida. Mi independencia. La casa está ubicada en Ostbahnhof, la antigua estación central. Tengo el río y el muro de Berlín a un minuto donde me suelo hacer intentos de running que acaban en paseos y fotos del atardecer en una zona tan bonita y tranquila donde aun se pueden ver y sentir algunas cicatrices de la historia.

Como diría Pereza: “Qué bien estoy, quién me lo diría…” Este momento chicos, pensé que nunca llegaría, pero, tarde o temprano, con paciencia y algo de suerte, se alcanza.

Proceso de búsqueda – Mi experiencia

Si algo me enerva de Alemania, en general, son los temas burocráticos. Necesitar mil papeleos en cadena de los cuales si uno de ellos se retrasa no puedes continuar. Si paralelamente tienes presión por parte del trabajo, como en mi caso, de tu compañía de móvil, de tu cuenta de banco, o ya de tu propia paz mental, el proceso se complica aun más.

En el tema de mi búsqueda de piso que es en lo que me voy a centrar, es realmente complicado cuando eres nuevo en Berlín. Hay mucha demanda para una irregular oferta. Mucha gente que me decía: Pati en Madrid también es complicado encontrar piso. No lo pongo en duda, sólo puedo contar mi experiencia y, por suerte, en Madrid aún no me ha tocado buscar. Lo que sí sé, es que quí, aunque tengas dinero y estes dispuesto a pagar ‘lo que sea’, tu visita se sortea entre otras tantas personas que están dispuestas a dar eso y más por conseguir una habitación. Mucha competitividad y la mayoría de ofertas para corto plazo. Berlín es la ciudad del cambio y casi nadie quiere estar en el mismo sitio más de 1 año.

Mi caótica experiencia con final feliz

Me llamaron de mi actual trabajo un 5 de noviembre, diciéndome que empezaba a trabajar en Berlín en 2 semanas, por lo tanto me tenía que mover, al menos, un día antes. En mi caso, no miré nada desde Madrid. Me vine a la aventura un domingo empezando a trabajar el lunes, apurando bien. De hecho el hostal lo reservé ese mismo día. Sí, soy un poco desastre y puede que el karma me castigara por eso… Pasé 2 semanas y media en Die Fabrik Hostel hasta que encontré un piso en mi querido barrio de Kreuzberg. Un piso en el que mi iba a quedar inicialmente un mes ya que no era un contrato real y no podía hacer el famoso Anmeldung. Luego fueron dos meses y al final, me quedé 3 meses gracias a mis adorables compañeros de piso que me acogieron y me ayudaron a que no me quedara solita y desesperada en la calle 🙂
“El Anmeldung es el certificado de empadronamiento. Hay que hacerlo en el Bürgeramt, que suele ser el ayuntamiento de cada barrio (Bezirk).  Es imprescindible para hacer casi todo: alquilar un piso, el carné de la biblioteca, apuntarte a la escuela de idiomas, abrirte una cuenta bancaria…”

Otra opción hubiera sido buscar desde Madrid a distancia. El problema de eso es que puedes encontrarte con una estafa, como le pasó a una compañera de trabajo que llegó de Milán a Berlín con la casa a cuestas a una supuesta dirección que le habían dicho en la cual no existía ningún tipo de vivienda. Dinero a la shit y búscate la vida.

Ahora mismo, si os soy sincera, todo este proceso, lo recuerdo como una experiencia positiva que me ha servido para aprender muchas cosas y a la vez lo recuerdo con cierta nostalgia. Los comienzos son duros e intensos pero también bonitos… Las 35412 visitas que hice durante esos 3 meses se las cuento a la gente riéndome y recordando las situaciones surrealistas que pasé en ciertos momentos pero que me han llevado hasta donde estoy ahora mismo. Le verdad que después de todo lo que he vivido, ya nada en Berlín me sorprende.

Hubo dos situaciones de mucha impotencia y rabia. Salí antes del trabajo para ir a ver un piso y al llegar nadie me abrió la puerta yeiiii. Por cierto, salir de trabajar a las 6 de la tarde, en invierno que anochece a las 3.30 e ir a ver un piso, es como si en España vas a verlo a las 10 de la noche, por lo que casi nadie estaba dispuesto a veme la cara a esas horas. Así que solía aprovechar los fines de semana donde también me encontré joyitas como las que os cuento a continuación:

Como ya os he dicho, dos de mis supuestas visitas no se llevaron a cabo porque nadie me abrió la puerta. Una de las veces estaba lloviendo, hacía mucho frío, me perdí y acabé en un kebab cenando un trozo de pizza. Fue un gran drama y si ahora lo pienso me doy penica a mi misma. Esto que os cuento de que nadie abra la puerta, va enlazado a todas las estafas y perfiles falsos que hay para engañar a la gente y aprovecharse de su desesperación y es lo que más rabia me ha dado de mi búsqueda, porque muchas veces se detectan rápido, pero otras no y pierdes literalmente el tiempo hablando durante 5+ días con una persona que lo único que quiere es estafarte. Cuidado con esto. Curiosamente, casi siempre se utiliza la misma estrategia: el dueño del piso se encuentra fuera del país, pero se compromete a enviar las llaves del piso una vez haya recibido una transferencia por Western Union o similar con una parte del dinero. Insistid siempre en ir a ver el piso, no aceptéis ofertas donde os dicen que os envian las llaves y tampoco os fiéis de las fotos. Si un piso es demasiado bonito y demasiado barato para ser verdad, si nunca se ha podido visitar en persona y si todo parece extrañamente fácil, en el 99% de los casos será un fraude. No existe el mundo perfecto y menos en Berlín.

Otra de las tantas veces, la habitación que fui a ver me gustó, todo era real, PERO: era un séptimo sin ascensor, cuando llegué el dueño del piso era raro de narices y mientras hacía la visita me comentó que la persona que vivía ahí actualmente no podía saber que yo estaba visitando el piso (a él le iba a echar) y mientras hablábamos en una habitación empezó a poner música de fondo para que la persona no se enterara de que yo estaba ahí. Todo demasiado turbio, así que decidí irme y obviamente mi respuesta fue no.

Otro de los días fui a ver un piso en Prenzlauberg, un barrio residencial muy guay. Hablé con una tal “Aline”, para mi nombre de chica de toda la vida, y cuando llegué a la casa, me abrió la puerta un hombre de 2 metros con voz de ultratumba. La casa estaba llena de dibujos de niño pequeño que hacía todo mucho más su-rre-a-lis-ta. La habitación que supuestamente ofrecía era…atención: un agujero. Sí, un agujero en la pared de un salón con una cama y una cortina. No me podía creer lo que estaba viendo… Quería que viviera en un agujero de un piso donde vivían 4 personas más y del precio mejor no os hablo. La fotos que yo había visto antes, eran falsas. Huí, literalmente de la casa.

En otro de mis intentos, la visita comenzó siendo positiva. La casa era grande, de mi estilo y bien ubicada. Me recibió una chica con un bebé; nos tomamos un té mientras me explicaba los requisitos para la persona que seleccionaran. La típica entrevista vaya. Todo iba en orden, pero la cosa cambió cuando se me ocurrió preguntar si el bebé era suyo. Me dijo que me tocaría vivir con ella y su bebé, y una pareja con otro bebé. Querían que los lunes cuidara de los bebés y que los fines de semana no saliera mucho para estar pronto en casa y no despertarles. Hastalueguiiiiii

Otro día fui a ver una casa en un barrio que me encanta, Neukolln. Ese día la verdad que estaba un poco desesperada y la habitación no era muy grande ni barata pero estaba dispuesta a cogerla si me elegían. En el rango de tiempo que fui a verla, que fueron no más de 15 minutos, 9 chicas más vinieron a verla, -nueve en quince minutos-. Parecía una competición a ver quién era mas simpática de todas. Un nivel de peloteo importante que me dio tanta pereza… La mayoría fingían ser super afines a las futuras compañeras de piso que eran las que nos entrevistaban. Tuve que apuntar mis datos en un papel que luego mirarían para decidir a la elegida. Había más de 70 nombres sin exagerar… Salí sabiendo que ese no iba a ser mi sitio y asi fué.

Al poco tiempo conseguí contactar con una chica de unos 30 años que ofrecía una habitación. Quedamos un sábado por la tarde y me dijo de quedar antes de que anocheciera para ver bien todo. Ahí empecé a sospechar… Me esperaba cualquier cosa menos lo que allí vi. Era una casa en ruinas, un piso sin paredes, lleno de escombros, oscuro y raro de narices. La situación era la siguiente: la chica con su perro explicándome cuál sería mi habitación, me lo tenía que imaginar porque no había ni líneas en el suelo que separaran lo que iba a ser la cocina, el baño, el salón…sólo había piedras, paredes tiradas y una pobre desesperada (yo) alucinando con lo que veían mis ojos. Otra X a mi lista de la esperanza, y ya iban 2 meses y medio…

De todas estas anécdotas que os estoy contando, podría añadir muchas más. Contacté más de 600 personas en este rango de tiempo, me metí en más de 30 grupos de Facebook (a veces siento que después de todo este proceso, todo Berlín me conoce). Físicamente pude ir a ver alrededor de 20-25 casas. Una de las veces, casi voy a ver un piso en el que una de las reglas era ir desnudos…me enteré de esa regla 5 minutos antes y menos mal, fui a ver una habitación que resulta que era una comuna y obviamente la visita no duró ni un minuto, fui a ver pisos que me gustaron pero no me eligieron. Llevaba ya 2 meses y medio día tras día con el estrés mental de no poder parar de pensar en lo mismo. Salía de trabajar y pasaba de estar en frente de un ordenador varias horas a ponerme desde casa a intentar una y otra vez encontrar algo… frustrante. El agotamiento mental y el no parar de darle vueltas a la cabeza fue sin duda lo peor de todo este proceso.

Otra de las tantas veces fui a ver un piso donde la habitación estaba bien, muy blanquita, limpita. Un poco fashion para mi gusto. Las chicas con las que me tocaría vivir eran simpáticas y cada una de una parte del mundo. Me dijeron que si la quería me la daban a mi porque les había caído bien. Era mi oportunidad después de 2 meses y medio. ¡Les podía decir que sí y era mía! Como no me gusta tomar decisiones en frío, les pedí unas horas para pensar. ¿Y qué hice? Rechazarla. Muy bien Patricia, genial… No la cogí, no la sentía como mi casa y llegados a ese punto decidí que no me importaba esperar o aguantar un poco mas hasta encontrar lo que realmente quería. Estuve dándole demasiadas vueltas y pensando que había sido idiota habiendo dicho que no, pensando que a lo mejor me había vuelto demasiado exigente y nunca iba a encontrar nada. Pero creo que hice lo correcto. No me veía viviendo en esa habitación, ni viendo todos los días esa calle demasiado tranquila para mi gusto. Simplemente una sensación muy personal a la que hice caso.

Dos semanas después de ese día fui a ver el piso donde vivo ahora entre los barrios de Kreuzberg y Friedrichshain (para mi la mejor zona para vivir y donde mi corazoncito quería estar desde el minuto 1 que pise Berlín). No llevaba ningún tipo de expectativa, de hecho había salido con gente de mi trabajo el día anterior y estuve a punto de no ir a verlo por pereza y por asumir que la respuesta iba a ser 95% no. Pero pensé, ¿y si por fin es mi sitio? Fui a verlo. Por fuera me encontré con un edificio en construcción donde no podía ni ver el número del portal. Otra aventurita berlinesa para no variar. Aunque la primera impresión del edificio por fuera fue un no rotundo, el hijo del dueño del piso me enseñó la habitación y me enamoré literalmente (de la habitación eh, no del hijo del casero). Claro ejemplo de que lo importante es el interior jajaja. Sabía que ese piso iba a ser mío, tenía un presentimiento. Al cabo de 3 días esperando la respuesta del casero, recibí un mensaje que me decía que le entregara una serie de papeles cuanto antes porque 47 personas más estaban interesadas. Moví cielo y tierra para entregar todo a tiempo y, finalmente el piso fue mío.

Llevo viviendo aquí un mes y una semana. He vuelto a mi paz mental, al barrio de Kreuzberg que es donde siempre quise estar y donde siempre he estado: en el hostal, en mi primer piso y ahora. Debo agradecer de corazón a todas las personas que han estado conmigo en este proceso, física, moralmente o ambas. A Emma, mi compi italiana de trabajo con la que paso 24/7 que ha seguido y sigue mi día a día, A Angie, otra pieza fundamental que ha dado vida a esta aventura berlinesa y ha estado ahí cada minuto para escucharme y ayudarme en todo lo que ha podido, como la mudanza por ejemplo 🙂 A mi departamento que me enviaban todo lo que encontraban, me ayudaban a traducir contratos en alemán, palabras raras…y a gente en general de mi empresa que al principio sin casi conocerme se ofrecieron a todo tipo de ayuda, me preguntaban y me apoyaban. A mis compis de mi anterior piso que me acogieron dos meses más de lo previsto y me lo hicieron muy fácil. A toda la gente (amigos y familia) que desde España me han dado apoyo moral, se han preocupado por ver como estaba en casa momento. Lo valoro taaaanto, gracias 🙂

Insistir, persistir, resistir y nunca desistir

“Insistir, persistir, resistir y nunca desistir” Esa es y fue mi filosofía desde el minuto 1, y aunque a veces haya factores que juegan en tu contra para hacerte desistir, he de decir que nunca se me pasó por la cabeza volverme a España. Siempre veía un poquito de luz al final del túnel. Me aferré mucho a las señales que siempre digo que esta ciudad me da y aunque la gente piense que estoy loca me sirve a mi misma para mantener la ilusión, las ganas y encontrar el por qué de todo lo que me pasa.

El primer consejo y mas importante es: Aunque caigáis en la desesperación, que lo haréis, NO cojáis lo primero que os ofrezcan. No os conforméis con lo primero que esté a vuestro alcance. Pensad mucho, hablad con personas, pedid ayuda física. Hay gente muy buena por la vida que está dispuesta a ayudar sin recibir nada a cambio. Pensad también que hay personas que tienen mayores motivos para estar mal. Eso me ayudó mucho porque yo era consciente que mi situación no era la mejor del mundo y que no sabía dónde iba a estar mañana, pero nunca me faltó una cama donde dormir. A veces pensaba que me quejaba demasiado cuando había personas en la calle a -8ºC o gente viviendo situaciones mucho más injustas que la que yo tenía y con mayores motivos para quejarse.

Si volviera a vivir el proceso de nuevo, cambiaría algunas cosas que hice y otras que dejé de hacer. Algunos métodos que me hubieran servido más y otros que me quitaron mucho tiempo. Con la experiencia se aprende, así que no tengáis miedo de fracasar, de hacer algo mal, de fallar. Lo importante es que seáis conscientes de los errores para no volver a cometerlos. Siempre lo digo, Berlín es una ciudad de retos y de poner complicaciones por el camino. Tomároslo como una experiencia y no os agobiéis con el tiempo. Esa semana o dos semanas de diferencia pueden hacer que encontréis lo que realmente estáis buscando.

Estoy abierta a consejos y a ayudar en lo que pueda, así que me podéis preguntar sin problema. Me gustaría también que me contaseis otras experiencias que hayáis tenido vosotros sea en el lugar que sea y otros consejos que le daríais a los nuevos aventureros.

Dónde buscar pisos/habitaciones:

Documentación

Si sois de los afortunados que ya habéis encontrado piso, la documentación es el siguiente paso necesario para tramitar el Anmeldung y son las siguientes:

  1. Tres últimas nóminas o prueba de ingresos mensuales. La cantidad neta ha de ser tres veces superior al precio del alquiler. En caso de querer compartir piso, los ingresos se suman. Por ejemplo, si una pareja quiere alquilar un piso cuyo importe son 550 euros al mes, la suma de sus ingresos netos deben ser iguales o superiores a 1650 euros.
  2. Schufa con una antigüedad no superior a tres meses
  3. Copia del pasaporte
  4. Carta del último casero confirmando que se es buen pagador  (Mietschuldenfreiheitsbescheinigung)

Ánimo, suerte y mucha pacieeeencia. Nos vemos por los berlines 😀

Pati

Paz y ciencia ¿Te propones ser mejor?

A 2.315 kilómetros de casa…

Llego un poco tarde, aviso. Quería haber hecho esta entrada el 1 de enero y estamos a 20… Primer propósito de 2019: Ser más constante y activa. Sé que no se va a cumplir, pero por si acaso, ahí queda dicho.
Una cosa que me gusta hacer cada año que acaba, a parte de hacer el típico balance que hacemos todos, es remontarme un año atrás y escribir en un papel cómo y en qué he avanzado. Hago un recorrido en mi cabeza de los mejores momentos y cuento (y anoto) el número de personas nuevas que he conocido, esas que se suelen mantener. Es genial saber que cada año llegan a nuestra vida caras y voces que nunca podríamos llegar a imaginar. Y mola pensar la de gente maravillosa que aun nos queda por conocer… A veces, también intento predecir un poco el futuro del siguiente año, o por lo menos pensar en cómo me gustaría que fuera y qué me gustaría hacer; luego acabo improvisando y haciendo lo que me da la gana, pero eso también mola… Por último, pienso y deseo con todas mis fuerzas que de aquí a un año pueda seguir como hasta ahora y que todo lo que realmente importa siga a mi lado y bien.
Sí, sé que lo habéis notado… si no hay momento nostálgico NO hay balance. Y antes de empezar, os dejo aquí la entrada que escribí el año pasado, por si hay algún curioso que aun no la ha leído: 2017, un año de retos

Descubrir dentro y fuera de uno mismo

Al pasado 2018, no sé cómo lo definiría en una palabra, la verdad. Como el nombre de la entrada, quizás. Porque si algo he ganado, ha sido paciencia, muuuucha paciencia. Sobre todo conmigo misma. Ha sido un año más personal, de descubrirme en profundidad. Ha sido un año de muchos cambios, de muchas decisiones, de algunos quebraderos de cabeza. Pero sobre todo, un año rico en aprendizaje y eso es con lo que me quedo. La primera lección que he aprendido este año 2018 es que las cosas no siempre salen como planeas. Sobre todo en el plazo de tiempo que piensas cuando te lo planteas. También que una decisión, por muy tonta que parezca, puede hacer que tu vida de un giro de 360º como la que hizo que en noviembre de 2018 me viniera a vivir a Berlín.

Berlín

He descubierto mucho hacia dentro, pero también hacia fuera de mi. He recorrido muchos kilómetros con el cuerpo y con la mente. Habiendo dejado el listón muy alto en 2017 con el Erasmus y los viajes que esto conlleva, el 2018 no se dio tan mal 🙂

  • Enero de 2018 lo empecé en Cracovia de una manera muy especial.
  • En febrero volví a mi querida Lisboa en un viaje de ESN. Sigo pensando que pasaré algún tiempo de mi vida allí. Es una ciudad con mucha personalidad.
  • En marzo hice un viaje muy bonito con mis padres y mi hermana por las Islas Canarias y Marruecos. Compañía inmejorable y mar, mucho mar.
  • En abril hice alguna pequeña escapada por España: Ciudad Real y Ávila.
  • A principios de mayo hice un ‘viaje’ improvisado yo sola a Bilbao que me encantó. Una paliza, pero mereció la pena. Ya os lo contaré en una entrada que tengo pendiente.
  • En junio fui a ver a mi amiga Lola a Ámsterdam. En el viaje recorrí Eindhoven y Ámsterdam. Locura de viaje en todos los sentidos.
  • Julio fue el turno de Croacia, Montenegro y Bosnia. Un viaje algo improvisado y que salió demasiado bien. Me sé de alguna que ese viaje le cambió la vida.
  • Agosto en el pueblo que cuenta como un viaje a la felicidad y a la desconexión total.
  • Septiembre fue un mes de empezar a pensar que tuerca girar y qué cambio dar en mi vida. ¿Qué ayuda a pensar? En mi caso, viajar. Fui sola a Cracovia y pasé por Eslovaquia y República Checa. Volver a mi Krakow la verdad que me inspiró bastante. Pero las decisiones no se toman de la noche a la mañana.
  • Octubre. La idea de Berlín ya rondaba mi cabeza y ya había movido hilos. Este mes hicimos una reunión de Erasmus en Copenhague. Subidón de energía total.
  • Noviembre. El 1 de noviembre vine a Berlín a hacer una entrevista y tres semanas más tarde, un 18 de noviembre, me vine aquí definitivamente a empezar una nueva vida. Una sensación difícil de explicar que ahora mismo mientras escribo esto recuerdo con un cariño especial. “Trust the process”
  • Diciembre fue un mes de toma de contacto con la ciudad y mi vuelta a casa por Navidad.

En total, 9 países pisados este año, la mayoría de ellos repetidos, cosa que me hace pensar, que es hora de dar un pasito más allá. Veremos.

He cambiado – Yo me mi conmigo

Este año en concreto, he notado un cambio en mi. La Pati que empezó en año en la plaza de Cracovia olvidándose las uvas en el piso de sus amigos y celebrando la noche con música, bailes y a tope de power, no es la Pati que empezó el 2019 tomándose conguitos en casa, tranquila, jugando a las cartas hasta las 6 de la mañana con la mejor compañía que se puede tener. No es que me haya vuelto una viejoven, es sólo un ejemplo para que veáis cómo las cosas cambian. Bueno puede que no tenga mucho sentido el ejemplo, simplemente quería ser un poco original.

Básicamente lo que quiero decir es que cada año vamos evolucionando, madurando, construyéndonos… pero este en concreto, en el que he pasado mucho tiempo sola, he pensado, valorado y meditado acerca de la vida, de las personas, del futuro, de mi, de todo vamos. He escrito acerca de muchas cosas y muy diversas para clarificar todos mis pensamientos. Ayuda y mucho. Me he vuelto más solitaria, no en el mal sentido de la palabra, pero la independencia que tengo aquí es indudable. Lo bueno y lo malo de experimentar esto, es que es un circulo vicioso. Cuanto más tiempo pasas solo, más te gusta esa sensación, ese espacio de no depender ni hacer que dependan. La soledad elegida la llamo yo.

También os digo, que me gusta más que a nadie estar con gente, con amigos, con mi familia, acordarme de ellos… Hay muchos momentos del día que pienso: ojala tal o cual persona estuviera aquí para verlo, para sentir esto, para disfrutarlo como yo. Compartirlo con alguien más que con mis ojos. De ahí que siempre lleve la cámara pegada a mi cuerpo. Pero sí, la balanza entre un extremo y el otro, compañía y soledad, espacio y libertad elegida, me encanta.

A veces las cosas no salen como planeas, pero otras veces sí

A pesar, de todos los obstáculos que me he encontrado en el camino, y algún que otro altibajo, me siento orgullosa de todo lo que he hecho y he conseguido. Cueste lo que cueste, cuando tienes una meta hay que ir a por ella hasta el final. Y esto se puede aplicar a todo en la vida, por muy pequeña que sea. Con más o menos tiempo, con más o menos ganas de rendirte, pero casi siempre las cosas salen. Y si no, siempre hay tiempo para intentarlo de nuevo.
Recordad que la suerte no se encuentra si no se busca y que las excusas sólo son para los que no lo desean lo suficiente.

Dar las gracias

Como he dicho antes, cada día corres el riesgo de que lleguen a tu vida personas nuevas, muchas de las cuales te sorprenden y mantienes año tras año. Desde pequeñita, mis padres me inculcaron unos valores que ojala fuera yo capaz de transmitir a mis futuros hijos, y una de las cosas más importantes que me llevo es ser agradecido. Algo tan obvio, que hace que precisamente se pierda en esa obviedad.

En el caso de 2018, agradecer a la gente de mi antiguo trabajo (AZ) el día a día, que fue donde pasé la mayor parte de mi tiempo. Fue un verdadero placer, aprendí mucho y me llevé grandes personas; a gente de ESN por la formación y dedicación en un voluntariado donde lo más enriquecedor después de cualquier trabajo es el agradecimiento y la unión. No hay palabras para describir a las personas que forman la familia ESN, pero puedo resumirlo en gente con ganas de ayudar y mejorar el mundo. Hacen falta más personas así (os echo de menos); a todos mis acompañantes en distintos viajes que he hecho. Cada día me parece más importante saber elegir bien tus compañeros de viaje por muchos motivos en los que no voy a entrar en detalle ahora; a mi familia y a todos los que me apoyan y aconsejan con mis idas de cabeza y otras ideas locas; a personas que leyendo esto sabrán quiénes son y que no hace falta ni nombrar porque están ahí cada día del año para ver, contar, recordar que la distancia es un simple hilo imaginario y que, incluso, a veces, la distancia acerca; y por último a la gente que conocí hace muy poco en Berlín, que viniendo a un lugar desconocido, con la casa a cuestas y algún que otro impedimento, me han dado consejos y parte de su tiempo para ayudarme y hacerme a sentirme mejor. De verdad que lo han hecho todo mucho más fácil, siguen apoyándome y han conseguido que acabe llamando a mi esperado sueño, casa.

A lo que venga en 2019…

Este año es el año de no planear, de fluir. De ir cogiendo las cosas tal y como vengan. Cero planes a largo plazo, cero expectativas y cero incertidumbre. Estoy preparada para lo que sea. Este año, quiera o no, estoy empezando una vida “nueva”. Como ese niño que llega primer día de cole sin conocer a nadie y tiene que espabilar, pues así. Estoy en una ciudad nueva, con gente nueva, experiencias nuevas, idioma nuevo, casa nue… bueno quiero querer creer que tendré casa nueva. Tatuaje nuevo, a lo mejor. Nunca había encontrado ninguna palabra que se me repitiera tanto en la cabeza como estos últimos dos meses: Anmeldung, así que me estoy plantenado el berliner tattoo. Jajajajaja ni en sueños. Quiero borrar esa palabra burocrática alemana de mi mente ya.

Uno de mis focos principales del 2019 está en un viaje. El viaje. Un viaje que llevo años pensando y que me gustaría hacer o bien con alguna de las personas más especiales que tengo o bien sola. Pero lo quiero hacer. ¿El destino? Ya os lo diré.

Llegando al fin de los finales, como diría Izal, y habiendo dicho demasiadas cosas bonitas, queda cubierto el cupo de la ñoñería nostálgica hasta nuevo aviso.
Gracias a todos, a todos los que hayáis llegado a esta parte del tostón. Eso es que algo os ha interesado/identificado 🙂 Os deseo lo mejor para este año, ya no tan nuevo y que cumpláis todos vuestros sueños. Y lo más importante, salud y alegría para poder disfrutarlos.

A comerse lo que queda ya de 2019 y a viajar mucho.
Pati

Descubriéndome en Berlín: Mis primeros días

A 2.315 kilómetros de casa… 

Domingo 9 de diciembre, Berlín 15:33- Ya está anocheciendo.

Para los que aun no lo sabéis, el 18 de noviembre empecé una nueva etapa en mi vida. Esos cambios que tanto me gustan. Compré un billete de ida, salí de Madrid expectante, con un poco de miedo al que vendrá, pero llena de energías positivas para esta nueva aventura.

Vivo en Berlín desde hace justo 3 semanas, y en este punto de mi aventura, puedo decir sin duda que venir aquí (sin hablar por una sola palabra de alemán), va a ser una de las mejores decisiones que haya podido tomar. Una maleta, energía, ganas de desarrollarme y mi futuro, han sido suficientes para salir. Voy a contaros cómo ha sido la experiencia hasta ahora, mi familia demanda información y soy un desastre con el móvil por lo que aprovecho para pedir disculpas a quien aun no haya contestado (no tengo excusa), I will 🙂 

Hay lugares que conquistan

Habiendo vivido en 3 ciudades aparte de Madrid, y enamorándome profundamente de todas ellas (ya podría ser así con las personas) puedo decir que:

Edimburgo es ese típico amor de la infancia que siempre que vuelves a ver te transporta en el tiempo, te remueve y básicamente estará ahí. Quizá este apego sea porque me trae recuerdos de unas de las mejores vacaciones que tuve con mi familia allá por el 2007 siendo una mocosilla de 11 años. Estuvimos dos veranos seguidos viviendo allí. Casi 10 años más tarde, en 2016, volví un par de meses y ahí sentí todo esto de lo que os hablo…recuerdos. Os dejo por aquí dos entradas de cómo viví aquellas dos experiencias: Mi primera vez, back to ScotlandMi segunda vez, me gusta viajar pero también me gusta volver.

Cracovia…Cracovia fue un amor a primera vista. Ese flechazo del que se habla en las películas. Seis meses de intensidad, locura, pasión… Ya estaréis aburridos de mis historias con esa ciudad, pero me dah iguáh. Os dejo también aquí una de las entradas que más me gustan: “Once Krakow, always Krakow”

Rynek Glowny, Cracovia

Y Berlín… Mi ciudad actual. La ciudad que no me generó ninguna expectativa, está consiguiendo engancharme. Como esa persona de la que no esperas nada, pero poco a poco te va ganando en la mayoría de sus facetas, pues así. Porque sí, Berlín tiene muchas facetas y eso es lo que me gusta. El primer día que vine aquí fue para hacer una entrevista en el sitio donde estoy trabajando ahora y uno de los motivos que se sumaron a mi decisión. Ese día pude ver algo de la ciudad pero no la sentía mía, ahora sí.  No es una ciudad que me lo haya puesto fácil, de hecho diría que se ha propuesto ponerme trabas, pero tiene algo que atrae. Un reto. Me esta haciendo descubrirme a la vez que la descubro. La ciudad es muy internacional, puede encantarte o desilusionarte, pero indiferente no te va a dejar. Cuestión de expectativas y de saber captar su esencia. ¿Tendré la misma opinión de aquí a 6 meses? Os dejo aquí la entrada que hice del día que vine a la entrevista: Qué hacer un día en Berlín

Berlín, Alemania

Decisiones que cambian tu vida

¿Qué motivos hicieron que me fuera de Madrid? Simplemente sentí que era el momento, no hay ningún drama más allá de eso; acababa de terminar mis estudios, una beca de un año y no me sentía motivada como para empezar un máster. Tenía varias ciudades en mente y otros “proyectos” de voluntariado, etc. Tardé un mes en decidir que quería Berlín y otro mes en buscar trabajo, hacer una entrevista y trasladarme. Es increíble pensar cómo te cambia la vida en torno a decisiones. La mía ha dado un giro de 360 grados de un día para otro; porque yo he querido, claro. Soy un tipo de persona a la que le gusta experimentar emociones fuertes y vivir cada día con intensidad. De ahí que este comienzo me esté gustando y no precisamente porque esté siendo fácil.

Los primeros días no siempre son fáciles

Considero que aún sigo en esos “primeros días” pero me quiero referir a los que ya he vivido aquí, a los 22 que ya han pasado. Me vine con trabajo pero sin alojamiento, por lo que estuve en un hostal durante dos semanas. Sinceramente he tenido mucha suerte en encontrar algo tan ‘rápido’ cuando lo que he escuchado por ahí es que la gente suele estar un mes y pico buscando. Pero bueno, las dos primeras semanas más que viviendo, estuve sobreviviendo como quien dice. Aunque no voy a dramatizar en el asunto, os digo que hubo días que no fueron fáciles.  Estrés, cansancio mental e impotencia a la hora de buscar piso. No había cocina en el hostal, cada día venía gente nueva a mi habitación, tuve que alargar la estancia dos veces, en el tema piso me encontré con muchas estafas. Al ser una ciudad nueva, no conocía a nadie por lo que pasaba mucho tiempo sola, me perdía constantemente en el transporte público, hacía frío, etc etc. Me sentía en una película constante y lo sigo sintiendo, pero esa sensación mola. He echado (y echo) de menos a mi familia  y a personas que no pensé que me acordaría tanto de ellas. A veces la distancia acerca 🙂 He mejorado mi paciencia no sabéis hasta qué punto y he conseguido aguantarme a mi misma más de lo que pensaba… Por ahora esas anécdotas sé que las recordaré como una experiencia de la que aprender. Tuve días más chunguillos que otros, pero en general creo que esta primera toma de contacto la he llevado bastante bien. Hasta le cogí cariño al hostal 😉 Fue donde dormí la noche de mi entrevista, un 1 de noviembre y donde decidí volver a pasar mis primeros días en esta ciudad.

El pasar tanto tiempo sola me ha venido bien para valorar, pensar, escuchar muuuucha música, perderme por la ciudad, observar las vidas a mi alrededor, darme cuenta que cada persona es un mundo y que nunca sabes qué les ha traído aquí hasta que te lo cuentan y te quedas :O

A día de hoy todo avanza

En el trabajo estoy muy contenta. Me gusta la filosofía de la empresa, me forman, voy conociendo gente y mi equipo mola. Motivos suficientes. El pasado viernes tuve la fiesta de Navidad y éramos 65 nacionalidades distintas compartiendo esa noche. ¡Mágico!
Por fin tengo piso, desde hace justo una semana. Vivo con un fotógrafo y un diseñador. Ya puedo decir que soy una berlinesa cool eh 😉  Valoro mi cama, mi privacidad, la ducha calentita (la del hostal salía fría), la cocina con todo lo que os podáis imaginar (me voy a volver una cocinitas jeje), voy conociendo mi maravilloooso barrio de Kreuzberg. Me he dado mi primer baño de techno berlinés con mi amiga Alba que vino a visitarme, suelo ir a dar una vuelta después del trabajo por los mercados de Navidad, estoy haciendo un mapa con todo el arte urbano, esta tarde voy a un museo y… por fin… ¡hoy voy a sacar mi cámara a pasear!

El otro día hablé con una chica que lleva 5 años viviendo aquí y me dijo que le gustaría estar en mi situación, en el punto de salida de esta carrera. Al principio no estaba de acuerdo con ella… aun me quedan mil líos por delante: buscar otro piso para enero, Anmeldung, tax number, tema bancos, adaptación, aprender alemán y aunque esté en modo optimista, no hay tranquilidad en mis días.
Pero después de un rato la entendí. Si bien Berlín es una ciudad que nunca terminas de ver y que siempre hay planes y cosas que hacer, la sensación de estar en el principio, el desconocimiento, las novatadas, el sentir que cada día es un comienzo nuevo, una nueva aventura, un nuevo descubrimiento, la película de la que os hablo… es difícil de explicar pero es lo que me está pasando ahora 😀 Y que dure mucho.

Me despido con una canción con la que me siento muy identificada y una de tantas de las que no paro de escuchar desde que estoy aquí.

“La distancia nos acerca”

Me voy a vivir a Berlín

A 2.314 kilómetros de casa, pero aún en casa…

Pues sí, creo que en el título ha quedado bastante claro. Me voy a vivir a Berlín. A las personas más cercanas las he ido informando en pequeñas dosis desde que empecé a mover hilos (a mi madre más dosificado aún para que lo fuera asimilando 🙂 )

¿Cuáles son las razones por las que decidí irme?

Búsqueda de nuevas aventuras, amor, desamor, mala situación financiera o laboral, descubrir nuevos lugares y culturas, emancipación, idiomas y experiencia laboral suelen ser algunos de los motivos por los que la gente decide abrirse paso en otro país.

Es mi caso los motivos fueron: Idiomas (quiero aprender alemán), ganas de vivir otra experiencia fuera de España, esta vez laboral y sobre todo, salir de nuevo de mi zona de confort. La gente me dice que demasiado he aguantado estando más de un año en Madrid. Os prometo que adoro Madrid y es la ciudad donde me planteo vivir… es por eso que “ahora o nunca”.

Acababa de terminar la carrera y mi año de beca en un empresa, así que la situación era perfecta para un nuevo comienzo. Perfecta en la teoría, en la práctica no lo fue tanto…

Tardé dos meses en decidir al 100% que eso era lo que realmente quería. Estas decisiones suponen un cambio brutal en tu vida y hay que estar muy seguro de hacia donde te quieres encaminar y en qué lío te quieres meter. Así que pienso que hice bien en no ser impulsiva y tener paciencia. Empecé diciendo que quería hacer un voluntariado en Tanzania (aun lo tengo pendiente), que si viajar por Sudamérica, que si vivir en Ámsterdam, Lisboa, Dublín o Berlín. Que si quedarme en Madrid. ¿Cuál iba a ser la mejor decisión a la larga? Nadie lo sabe, pero el tiempo me dijo que Berlín.

¿Por qué Berlín?

Algunos leyendo esto se reirán de mi. Nunca había pisado Berlín cuando decidí que era la ciudad en la que quería comenzar una nueva aventura… Es obvio que me gusta el frío. He vivido en Escocia y en Polonia. Pero ese no fue el motivo. El primero de todos fue el idioma y el segundo la ciudad. En este segundo me fié de muchas personas que me dijeron que si la elegía no me arrepentiría. Me llama el país, la situación geográfica, las oportunidades, la accesibilidad de poder encontrar trabajo teniendo solo inglés, la multiculturalidad y el desconocimiento. El no saber qué, me encanta.

“Ahora o nunca”

Como ya he dicho antes, Madrid me da todo lo que necesito. No puedo pedir más. Tengo a toda mi familia aquí, a mis amigos, mi casa, mis planes, mis viajes, mi independencia…

Y ese es el tema, estoy muy cómoda, pero a veces me siento estancada y no me malinterpretéis. Mucha gente no me entenderá porque siempre me ven haciendo cosas. Pero eso no lo es todo. El sentimiento de descubrir algo nuevo más allá y sobre todo el descubrirme a mí misma y ver a veces hasta donde pueden llegar mis límites, es algo que realmente me llena. Le doy muchas vueltas a la cabeza con mi edad, mi futuro… y cuando más veo y viajo más siento que necesito ver y viajar. Es como un círculo vicioso. No quiero estar dando tumbos toda la vida, pero el “ahora o nunca” está muy claro. Obviamente siempre hay tiempo como me dice mucha gente, pero, ahora que lo tengo, ¿por qué no?

Puede que las cosas no salgan bien, obviamente todo tiene su riesgo, pero al menos, me quedo con la cosa de haberlo intentado.

También sé que me voy en la peor época, que voy a tener días malos, que irse a trabajar no es irse de Erasmus, que me sentiré sola muchas veces, que perderé a gente, quizás… Una de las cosas que pasan cuando te vas fuera es que desapareces de la rutina de las personas. La gente se acostumbra a vivir sin ti. Y a veces cuando vuelves, esa pieza no encaja igual, por unos a por otros… También sé que los de verdad seguirán ahí, que de volver atrás siempre hay tiempo y que tengo mucha gente a mi alrededor que me ha animado, que me van a echar de menos y me lo han dicho, que se han emocionado al darles la noticia, que sueñan (real) con que mi casa va a ser genial, que me mandan contactos de amigos viviendo allí por si me siento sola, que me llaman para preguntarme si estoy nerviosa o que cómo llevo los preparativos, que noto que verdaderamente se alegran…

Y  por eso, solamente por eso, a día de hoy, aun sin haberme ido, todo esto ya ha merecido la pena.

(Me quedan 4 días, os cuento pronto)

Qué hacer un día en Berlín | Alemania

A 2.315 kilómetros de casa…

Pasar un día en Berlín. ¿Suena un poco raro, no? En un día ni siquiera te da tiempo a adaptarte a la ciudad.  Pues bien, mi principal motivo de estar poco más de 24 horas en Berlín fue una visita a una compañía que tuve allí y claro, la posibilidad de viaje era dentro de ese rango de tiempo.  Precisamente por eso escribo esta entrada, por si alguien está en mi misma situación y tiene que pasar 1 día en Berlín ya sea por motivo de trabajo, curso, escala, combinación de viajes, etc…

Volé un jueves por la noche y volví a Madrid el sábado a las 7 de la mañana. Hice una noche allí y la segunda la alargué tomando algo con un amigo de mi Erasmus hasta que fui directa al aeropuerto. Así que os voy a contar cómo fue la breve aventurita:

Qué ver en Berlín en un día

Sinceramente, no considero que en un día de tiempo a ver la ciudad, ni en dos, ni en 5, ni probablemente en una semana. Si solo disponéis de este tiempo, os recomiendo que simplemente disfrutéis y tratéis de ver lo más importante. Ya tendréis ocasión de volver.

A mi me dio tiempo a ver bastante más de lo que pensaba, y eso que se me metió en la cabeza ir andando a todas partes sin mapa y sin preguntar a nadie. Pura intuición y orientación que en mi caso fue nula. #patriciadas

El caso es que, después de hacer lo que tenía que hacer, empecé a ver la ciudad sobre las 14:30. Fui a recoger mi bolsa de viaje al hostal donde dormí, muy recomendable por cierto. Se llama Die Fabrik Berlin y es una antigua fábrica restaurada pero muy bien ambientada. Moderneces berlinesas varias 🙂

Después de coger todo y con la mochila a cuestas, cometí mi primer error: No ir directa a una estación a dejar la bolsa para no ir cargada. De hecho recapacité sobre este error, pero tarde. A las 9 de la noche. Después de haber pasado 6 horas caminando y casi sin parar. Así que punto número 1. Dejad todo lo que podáis en un locker que hay por todas partes. Pagas 2-6 euros depende del tiempo que quieras dejarlo y te olvidas hasta que vuelves al aeropuerto.
WhatsApp Image 2018-11-06 at 18.42.41Sobre las 15h me puse en marcha y mis pies me llevaron a la parte más famosa del muro de Berlín “East side Gallery” creo que se llama. Me podría haber tirado más de un día mirando y leyendo cada una de las obras. Pero el tiempo iba corriendo y el atardecer entre otros. Seguí caminando y llegué a una zona de bares random al lado del río. Decidí seguir viendo cosas. Total que a las 16:30 ya era medio de noche. Llegué a AlexanderPlatz (mi cabeza no para de repetir esta palabra y no sé por qué).

De ahí seguí tirando de orientación y de fijarme en la torre de telecomunicaciones hasta que llegué aaaaa… un sitio de cervezas alemanas. Mi momento de relax. Me senté en el río cerca de la catedral, también llamada “Berliner Dom”, y me relajé durante una hora, hablando, cargando el móvil, viendo la gente pasar e imaginándome mi vida allí. Cosas de esas que se me pasan por la cabeza. De ahí fui caminando por la isla de los museos hasta llegar a la puerta de Brandemburgo. (Habréis visto calidad de caca en las fotos porque por primera vez en mi vida, no me llevé la cámara. Eso sí, mi espalda me lo agradeció).

A la vuelta pasé por la Iglesia “Memorial Kaiser Wilhelm” y me fui directa a dejar la mochila como os he dicho antes, y a cenar. A lo tonto ya eran casi las 10 de la noche. Quería comida local, pero acabé en un KFC. Amazing…

Llevaba un día de trote importante y fue nada más cenar cuando me arrepentí de no haber reservado alojamiento para esa noche y tener que aguantar otras 7 horas hasta poner camino al aeropuerto. Pero bueno, que fuera ese todos los problemas… Quedé con un amigo de mi Erasmus que me enseñó la noche berlinesa, cool, molona y desde la perspectiva de alemán cuadriculado.

Tan cuadriculado que se le metió en la cabeza llevarme a 3 sitios diferentes (lo hizo) y comprarme una pizza y una ensalada para que yo desayunara en el aeropuerto y hasta que no se salió con la suya no paró… Yo tampoco le insistí mucho, no os voy a mentir 😀

Así que habiendo estado en locales diferentes y teniendo una primera impresión sobre la ciudad, puse rumbo al aeropuerto, me comí mi pizza tan ricamente, pasé un mal rato de sueño esperando al avión, me dormí antes de despegar y me desperté al aterrizar en Madrid. Una experiencia de un día, breve, intensa, en la que no me dio tiempo a ver mucho, pero suficiente para saber que… próximamente Berlín sumará 1 novata a su conquista 🙂

Os cuento pronto.

C9o41gnW0AErFyf

@patigraphy

@pati_alv

15 cosas que ver y hacer en Copenhague | Dinamarca 2018

A 2.506 kilómetros de casa…

Siempre digo que lo bueno de viajar es volver. Cuando acabo un viaje, muchas veces me pregunto cuándo será la siguiente vez que pise las calles por las que he pasado, los restaurantes que más me han gustado, los paisajes propios de cada lugar, el clima, etc, y esos son algunos de los motivos por los que me encanta inmortalizar… de ahí Pati la paparazzi.

20¡Pues a Copenhague volví! La primera vez que estuve fue en febrero de 2016. Mucho mucho frío, pero me encantó. (Os dejo por aquí la entrada). Dos años y 8 meses después, decidí volver. ¿Por qué? Hicimos una reunión Erasmus de las que tanto me gustan y claro, Pati cómo no se va a apuntar…ddewFui de jueves por la noche a domingo por la noche. Tiempo más que suficiente para ver la ciudad. Y más aún si ya has estado. El caso es que a lo que dedicamos los 4 días fue a  pasar tiempo juntos, disfrutando y sin prisa. Fuimos un italiano, una belga, un finlandés, una alemana, un español y yo.

Qué ver y hacer en Copenhague

18Copenhague intenta ser la ciudad más ecológica y lo está consiguiendo. Hay un montón de restaurantes orgánicos con cerveza libre en CO2 en su producción. Y tiendas, hoteles y hasta peluquerías con el marchamo de “inocuos con el medio ambiente”. La capital danesa, va en cabeza cuando se trata de cuidar el entorno y es la ciudad que tiene como objetivo convertirse en la primera capital libre de CO2 para el año 2025.
De momento ha conseguido ser una de las ciudades europeas en la que más gente se mueven en bicicleta y tiene el récord en cuanto a consumo de alimentos orgánicos.
Además, según un estudio global Dinamarca es, junto con Bhután, el país más feliz del mundo. ¿El tiempo de m***** no les afecta o qué?15Aquí os dejo  15 cosas que se pueden hacer en Copenhague, además de hacerse una foto con la famosa sirenita:

1. Alquilar una bici y dar una vuelta

Existen muchos puntos de alquiler y aunque algunos se pasan de precio es un must pasear por esta capital completamente llana y sentirte un poquito más danés. En belleza aún nos falta un poco…

2. Hacer un tour por los canales de Copenhague

19Si queréis conocer los atractivos de Copenhague desde otra perspectiva, os recomiendo subir a un barco que pasea por los lugares más emblemáticos. Hay salidas frecuentes desde Nyhavn y Gammel Strand con guía en inglés y algunos en español. Este crucero de una hora está incluido en la Copenhagen Card, en caso de que la tengáis.

3. Pasear por Nyhavn

16La parte más colorida y animada de Copenhagen es su paseo marítimo rodeado de casas de diferentes colores. El “puerto nuevo” no es tan nuevo, ya que se construyó en el siglo XVII para que las mercancías llegaran al centro de la ciudad en barco. Ahora, hay algunos de los barcos históricos anclados allí. El lado norte del canal está repleto de bares y restaurantes para tomar algo (muy para turistas novatos). Llama la atención que, aunque haga muchísimo frío, siempre hay gente en las terrazas con una mantita. Al final del Nyhavn veréis un ancla enorme que sirve como memorial para todos los daneses que perdieron la vida en la Segunda Guerra Mundial.

4. El barrio de ChristianiaCSW

Situado en el centro de la ciudad, básicamente se trata de un sector hippie al margen de las leyes europeas –incluso un cartel en la entrada indica que estás saliendo de la UE-. img_20160120_144200El lugar era un campamento militar abandonado que en 1971 fue ocupado por un numeroso grupo de hippies; crearon en él un “estado libre” en pleno corazón de la ciudad de Copenhague. El experimento derivó en un movimiento alternativo que aún hoy existe, aunque con ligeras modificaciones: ahora por ejemplo no se permite la venta de drogas duras ni acampar.

 

1000 personas viven aquí en sus coloridas viviendas. Poned atención a los graffitis, el mercadillo, las pinturas murales, la casa de estilo groenlandés, los restaurantes vegetarianos, su cerveza “Christiania”, su enorme lago y pásate a última hora del día para asistir a uno de sus conciertos. Otro must que visitar.
Tened cuidado con las fotos. Esta última vez que estuve, casi me pegan (literal) por hacer un vídeo a unas lámparas. Be careful y respetad sus leyes 🙂

5. Parque Tivoli

Otras de las cosas que no imaginas encontrar en pleno centro de la ciudad es un parque de atracciones. El bonito parque Tivoli tiene más de 100 años de antigüedad. Aquí podéis disfrutar de jardines muy cuidados, atracciones, restaurantes, fuegos artificiales, conciertos al aire libre y espectáculos acuáticos de luces y colores por la noche. Su atracción más novedosa es el Himmelskibe, un tiovivo de 80 metros de altura.

13

6. Subir a Vor Frelsers Kirke

Vor Frelsers Kirke o la iglesia de Nuestro Salvador es una torre barroca de 90 metros de altura situada en el barrio de Christianshavns. Se puede subir hasta la punta de su cúpula con forma de espiral y disfrutar de unas espectaculares vistas a toda la ciudad.
22

6. Nørrebro y la cerveza ecológica

Nørrebro es un distrito cosmopolita al que acuden estudiantes, artistas y gente de todas las nacionalidades a sus atractivos bares y cafés y modernas boutiques. La cervecería Nørrebro Bryghus se encuentra en una antigua fábrica y tiene un restaurante con capacidad para 160 personas, un bar y un patio al aire libre durante los meses de verano. Hace años sacaron a la luz la primera cerveza danesa libre de emisiones de CO2
www.norrebrobryghus.dk

También podéis reservar dos excursiones, una para beber y otra para comer:

7. Castillo de Kronborg

En Helsingor, a unos 45 Km de Copenhague se encuentra un lugar conocido internacionalmente como el escenario de Hamlet de William Shakespeare. Está construido sobre tres islotes y dejó de estar habitada por la familia real desde finales de 1600. No se sabe si Shakespeare estuvo en este lugar, pero su decisión de escogerlo como la ubicación de la historia de Hamlet dice mucho de su importancia en aquella época en la que la ciudad era un punto estratégico marítimo.

No pongo fotos, porque no he estado, me lo han contado jeje.

8. Comer un smørrebrød

Uno de los platos más típicos de la gastronomía danesa es el smørrebrød. Es una rebanada de pan negro de centeno con mantequilla y diversos ingredientes más encima. Normalmente se le ponen alimentos fríos, como lechuga, pescado en conserva, huevos… Probar el desayuno nacional es algo típico, así que, probadlo 🙂

9. Contemplar la ciudad desde la Rundetårn

Para buenas vistas las que se tienen desde este peculiar mirador en pleno centro de la ciudad. Se construyó en el siglo XVII, época de grandes construcciones impulsadas por el rey Christian IV. En sus orígenes era un mirador astronómico, adjunto a una biblioteca y una iglesia para estudiantes. Ahora se ha convertido en un monumento histórico que sirve como mirador desde sus 35 metros de altura. 12

10. Excursión a Malmö

Desde Copenhague es posible estar en dos países en un mismo día. Hay tours o un tren Dinamarca y Suecia para ver la ciudad de Malmö desde Copenhague.

11. Ver el moderno edificio de la Ópera de Copenhague

Una de los teatros más modernos del mundo está en Copenhague. Se inauguró en 2005 y es la nueva sede de la Ópera Real Danesa. El edificio no es tan impresionante como las óperas de Sydney u Oslo, pero no está de más verlo.25.png

12. Disfrutar del arte islámico en The David Collection

Muy cerca de los jardines del castillo hay un museo gratuito bastante interesante. Tiene una de las colecciones de arte islámico más importantes de Europa, además de artesanías europeas desde el siglo XVIII hasta arte moderno. The David Collection es una visita muy interesante y un buen refugio para pasar un rato entretenido si se pone a llover 😉

13. Ver el cambio de guardia en el Palacio de Amalienborg

Este palacio en el centro de Copenhague es la residencia de invierno de la familia real danesa. Es curioso, porque no se construyeron con la idea de que fuera un palacio real, sino residencias para las familias más ricas de la ciudad. Pero un incendio destruyó el anterior palacio Christiansborg y se tuvieron que trasladar aquí en 1794. Sólo dos de ellos están abiertos al público: los palacios de Christian VII y de Christian VIII. La entrada cuesta 95 coronas (13€).dsc02339Cada día a las 11:30h se hace un cambio de guardia, con un pequeño desfile que va del Castillo de Rosenborg hasta el Palacio de Amalienborg.

14. Conocer mejor el país en el Museo Nacional de Dinamarca

14Este museo es, para muchos, el mejor de Copenhague. Lo que está claro es que es el más característico, ya que muestra los diferentes periodos de la historia de Dinamarca con una exposición muy bien organizada en cuatro plantas. Una de ellas está dedicada a que los más pequeños toqueteen y descubran, por ejemplo, cómo era un barco vikingo. En definitiva, es una visita muy interesante que hacer en Copenhague y perfectamente adaptada para hacerla con niños. La entrada cuesta 75 coronas (10€).

15. Y por supuesto… la sirenita

33Pero sólo para darnos de cuenta de que a veces las cosas más absurdas son las más populares a nivel turístico. Aunque sepamos que su pequeño tamaño decepciona, parece que una fuerza nos impide irnos de la ciudad sin hacernos la típica foto y demostrar a los amigos que estuvimos ahí.

34Como anécdota, os cuento que a mi se me ocurrió ir a verla por la noche, a las 2 de la mañana, lloviendo, con viento y mucho frío. Eso sí, os aseguro que verla sola y sin 1.643 turistas haciendo fotos (yo incluída), mereció la pena.
petidDespués de esta biblia que os he dejado sobre la ciudad, os dejo mi otra entrada que hice hace dos años “Qué hacer en Copenhague” y os invito a que me digáis otros rincones o curiosidades que hayáis descubierto en la capital danesa.

¡Nos vemos prontoooooo!

dsc_9000

@patigraphy

@pati_alv

La meta de volver al punto de salida: Cracovia | Polonia

A 2.822 kilómetros de casa…

1 de octubre. Hoy hace dos años desde que terminé mi vivencia en Escocia y un mes desde que tengo tiempo libre. Sí, esa palabra que se había medio olvidado de mi vocabulario. Y para qué mentiros, no lo llevo bien. Vamos, que prefiero que me falten horas en el día a que me sobren. La mente piensa demasiado and I don’t like it. 2Lo mejor de todo es que ahora mismo me encuentro en un momento de mi vida muy cómodo, de las veces que más: tengo independencia económica, mi familia, amigos, planes, Madrid que es una ciudad genial para vivir… Pero los que ya me conocen, saben que soy demasiado ambiciosa y que los cambios y yo nos llevamos muy bien. ¿Qué toca? Una vez más, salir de mi zona de confort. ¿Cómo? Lo tenía muy claro hasta hoy que ha surgido otro plan que no me esperaba para nada y mis ideas a futuro se han trastocado. Sea una cosa u otra, pronto lo sabréis. 🙂

La meta de volver al punto de salida

Si algo me gusta hacer es fijarme metas. Es un truco que tengo para guardar siempre ilusión por algo. Metas alcanzables y otras a lo mejor un poco más retadoras, pero que con más o menos tiempo, suelo conseguir.55Desde que acabé mi querido Erasmus, prometí que volvería a Cracovia. Una ilusión más a largo que a corto plazo habiendo pasado un año y 3 meses desde entonces, pero finalmente cumplida. Cuando volví en año nuevo, era la primera vez que pisaba tierra polaca después de mi Erasmus. Fue bonito pero me volví con una sensación agridulce sin mayor explicación que me quería quitar por todos los medios. (Aquí la entrada de Año Nuevo).

Septiembre era la fecha de retorno. Aproveché que tenía unos días libres y decidí volver, a ver a unos amigos, a recorrer las calles tranquilamente y sobre todo a llevarme de vuelta una sensación buena. 66

Que te cancelen un vuelo también puede tener su parte positiva

El vuelo que cogí de ida, me lo cancelaron a menos de una semana por un tema de plazas y tuve que cogerme el vuelo 2 días antes, perdiéndome de por medio un festival al que obviamente no pude ir. A la hora de reservar el viaje directo a Cracovia eran 282€. No way.

Mi plan B y único plan posible fue cogerme un vuelo a Bratislava (Eslovaquia), de ahí un tren a Ostrava (República Checa) y de ahí un autobús a Cracovia (Polonia). Pasé 9 horas viajando pero que realmente merecieron la pena. Visité de nuevo Bratislava, en menos de una hora y a contracorriente…casi pierdo el tren. (Por cierto, hago un pequeño inciso: me encanta viajar en tren por Europa). Descubrí Ostrava que apenas sabía que existía, y aunque la chica de la oficina de turismo me dijo que no me daría tiempo a llegar al centro de la ciudad, también pude visitarlo corriendo (literal) en menos de una hora y a 2 minutos de perder el autobús a Cracovia. No podía quedarme sin ver nada estando allí. Y por fin llegué.

Bratislava

Ostrava555

Vivir de recuerdos – Cracovia

Mi autobús llegó a eso de las 7 de la tarde, 7 de la noche en Polonia. Me fue a recoger el amigo donde me quedaría estos 4 días. Con él venía su hermano y la novia y a los pocos días se uniría también otro hermano suyo. Era la primera vez después de un año que coincidían los 3 hermanos. Tuve la suerte de vivir ese bonito reencuentro y sobre todo, de sentirme en familia. Fueron 4 días muy intensos con anécdotas suficientes para añadir a mi futuro libro y que aquí no me va a dar tiempo a contar. 😉
1
Hice todo lo que quería hacer y es la mejor sensación que me he podido traer de vuelta. Como ese sueño que se cumple o ese reto que sale mejor de como lo habías planteado, pues así. No voy a negar que más de la mitad del tiempo estuve nostálgica. Pero de una manera guay, acordándome de los que no estaban y disfrutando por ellos. Cada esquina de la ciudad me recordaba a un momento de aquella vida que tuve no hace tanto. Algunos ratos me iba yo sola a hacer fotos y simplemente a pasear, ver todo lo que quería, disfrutar del olor a la comida que hay en las calles, de los lugares que más me gustaban de allí, de la música, observar la gente pasar, nuevos estudiantes con aventuras increíbles por delante…88La primera noche hicimos un pequeño reencuentro con amigos que se han quedado allí a vivir y otros que, como yo, aprovecharon ese finde para ir. Algunos me decían que me fuera allí a vivir como ellos. No será por ganas, pero la Kraków ya tuvo su oportunidad.

La segunda noche organizamos una fiesta en el piso de mi amigo polaco. Fuimos 9 nacionalidades distintas, todas ellas de mi grupo internacional. ¡Me encanta!Reencuentros, recuerdos y sensación de que el tiempo no ha pasado. Fue una noche muy random, el pan de cada día allí… ¡pero muuuy divertida!77

Los dos últimos días, los dediqué más a mí, a ir por libre y a estar con la familia de mi amigo. Jugando al uno, contando anécdotas y sintiéndome en casa. Como ya dije en su día, lo mejor de un Erasmus es conseguir mantener las relaciones de amistad. Hizo muuucho frío, me puse mala, pero volví FELIZ. 3IMG_20180921_211826_981Sigo asumiendo que volver allí significa vivir de recuerdos, pero también creo que esos recuerdos no se deben olvidar, y por ello, de aquí a un año tendré que volver, ¿no? 😉

988

(Por cieeeeeeerto, dentro de poco me gustaría hacer una entrada del Arte Urbano de Cracovia. Tengo mucho repertorio y creo que os va a gustar).

¡¡Nos vemos pronto!!

 

 

Praga se me hizo de rogar | República Checa

A 2.230 kilómetros de casa…

Hoy vengo a contaros otra aventura. Hace ya más de un año que visité Praga y he decidido dejarlo escrito hoy porque como siga pasando más tiempo se me va a terminar olvidando.
5Antes de empezar a explicar mi historia quiero recalcar que Praga es una ciudad increíble, muy completa, como si fuera recién sacada de un cuento. Aun con todo eso, para mi no es la ciudad más bonita de Europa como muchos dicen. Puede también que me creara una expectativa demasiado alta. Eso junto con una anécdota que me pasó (para no variar), hizo que no la disfrutara al 100%.
urfOs pongo en situación:

Mayo de 2017, Cracovia. Viaje organizado a Praga con unos amigos. Pati reserva tarde el bus y no puede cogerlo con los demás. Fabio, mi compi de piso por aquellos entonces, reserva otro bus conmigo que debería salir a las 2 de la mañana. Empieza el no-viaje.26171632_10213951710180487_108982318284947600_oLa noche que debíamos salir rumbo a Praga, decidimos hacer maleta, no dormir e ir a la estación del tirón, para descansar bien y llegar frescos. Íbamos un poco apurados de tiempo, pero aun así llegamos 10 minutos antes de que “saliera” el autobús. ¿Por qué digo “saliera”? Porque fue un autobús que NUNCA salió. Llegamos, esperamos, preguntamos, volvimos a preguntar. Llamamos a la compañía; era ucraniana y no nos entendían. Nosotros a ellos tampoco. La desesperación era real. Estuvimos 12 horas esperando en la estación: durmiendo, llamando, quejándonos, investigando y esperando una respuesta que no hubo.

Paralelamente, nuestros amigos que cogían su autobús a las 9 de la mañana nos encontraron allí en la estación, como dos mendiguitos durmiendo encima de nuestra maleta. El siguiente intento a la desesperada fue colarnos en un Polskibus. Venía de Berlín. Cuando se bajó todo el mundo, Fabio y yo subimos rápidamente y conseguimos colarnos. El autobusero arrancó pero a los 5 minutos nos dimos cuenta que no iba dirección Praga, iba dirección Bratislava. No había nadie en el autobús, solamente nosotros dos. Bajamos otra vez a la desesperada a decirle que parara el bus que nos habíamos subido por confusión (mentira). El conductor polaco frenó en seco y cabreado nos abrió las puertas en medio de una carretera perdida de la mano de dios. No le entendimos, pero lo más bonito que nos dijo fue Kurwa.

El día se iba “arreglando”. Decidimos volver a la estación y reservar el siguiente autobús a Praga que salía a las 3 de la tarde. Llamamos de nuevo a la compañía y después de insistir con emails, al cabo del tiempo, conseguimos que nos devolvieran el dinero. Nos pidieron disculpas y nos comentaron que el problema había sido porque el autobús venía de Ucrania había quedado retenido en la frontera con Polonia por temas de contrabando.IMG_20170430_145838Bueno, por fin estábamos rumbo Praga, a todo esto nuestros amigos ya estaban allí desde hacía varias horas. Llegamos a las 12 de la noche, unas poquitas horas después de lo previsto. Ese día salimos de fiesta con maleta en mano.

Praga, ciudad para caminar

Los siguientes 2 días hicimos turismo, picnic en una montaña, visita al castillo, recorrido entero de la ciudad y por la noche un Pub Crawl. Praga no es una ciudad excesivamente grande y tiene la ventaja de tener tranvíaUber Pop (más barato que en Madrid y que el clásico taxi).

Fue viajazo con el grupito que veis aquí debajo y que en 2 semanas estamos juntos de nuevo en… ¡Copenhague!
18699646_10211448305197166_4843014225140943100_oPD: Algunos de vosotros os preguntaréis al ver las fotos, ¿qué se comió Pati? Pati por aquellos entonces, estaba con 8 kilitos más de felicidad en su cuerpo. Terminando con mi historia, os dejo una lista de consejos, lugares y cosas que debéis saber antes de ir a la capital checa:

Que ver en Praga (lo esencial)

La zona de la Plaza de la Ciudad Vieja

La parte vieja de la ciudad de Praga es la parte medieval. Su icono es la plaza, el corazón del centro histórico. Allí, cada hora entres las 9am y las 21h los turistas se reúnen para ver como el reloj astronómico de más de 600 años da la hora. Un auténtico espectáculo al aire libre. hjLa plaza de la Ciudad Vieja no deja de ser el punto más bonito de la Praga, pero ojo, visitadlo a primera hora de la mañana, ya que es el lugar, junto al castillo, que se masifica más de la ciudad, algo que puede hacer perder su especial encanto.wdas
4

El Barrio Judío

Aunque la mayor parte del Barrio Judío fue demolido, lugares como el Cementerio Judío o la Sinagoga Española merecen una visita.
hewjxPero algo que os va a encantar, es la Sinagoga Española. Este nombre se debe por su parecido al arte morisco de la época musulmana en España. Una visita merecida solo por su iluminación en el color de su interior. 9La visita al Cementerio Judío y a la Sinagoga Española:

  • Precio: 320 coronas checas
  • Entrada: incluye el cementerio o  la sinagoga entre otros

El Puente de Carlos

Para muchos Praga es el Puente de Carlos. Si preguntas a cualquier persona que haya visitado la ciudad lo primero que te dirán, visita el puente de Carlos. Por algo será, ¿no?. 2Sus más de 500m sobre el río Moldava que unen el castillo de Praga con la ciudad vieja están llenos de momentos históricos. Una joya, sin duda.dwe8

 Malá Strana y Monte Petrin

De camino al Castillo de Praga está la zona de Malá Strana, donde puedes visitar joyas como la iglesia de San Nicolás o turistear por el muro de John Lennon, un “nuevo” clásico de la ciudad.18671452_10211448358398496_4006037350870338897_o.jpgSi buscas buenas vistas de la ciudad, las mejores, desde el Monte Petrin. A el puedes acceder a través de varios caminos desde Malá Strana o desde un funicular (no lo recomendamos si te apetece caminar) que accede a uno de los puntos más altos del monte.
18673323_10211448326557700_4262736800104691206_ourf

Castillo de Praga

La zona del Castillo de Praga es uno de los lugares más visitados de la ciudad. Es visible prácticamente desde cualquier punto de Praga, con la Catedral de San Vito como punto más visible. Detrás de ella el legendario Callejón de Oro, con múltiples tiendas y pequeños museos que rinden homenaje a las personas que vivieron en aquella calle.dwskjOs recomiendo subir a la torre, ya que es una de las mejores vistas de Praga. Id a primera hora de la mañana, como a las 9am, ya que las colas pueden ser interminables a partir de las 11 o 12.

No muy lejos de allí esta la iglesia de Loreto, el Monasterio de Strahov y la biblioteca, esta última una auténtica maravilla (y se puede fotografiar). Hay varios tipos de entrada en función de las cosas que uno quiera visitar. Las que son un si o si son la catedral o el callejón de oro, aunque la primera puedes entrar sin pagar pero no subir a la torre.7

  • Precio A: 350 coronas checas (Palacio Real, Basílica de San Jorge, Callejón de Oro, Catedral, Palacio de Rosenborg y exposiciones)
  • Precio B: 250 coronas checas (Palacio Real, Basílica de San Jorge, Callejón de Oro, Catedral)
  • La Catedral abre todos los días de 9 a 15:40h y los domingos a partir desde 12 a las 15:40h.

Plaza de Wenceslao

La Plaza de Wenceslao es una de las arterias comerciales de Praga, repleta de tiendas, hoteles y restaurantes. Es una plaza marcada por la historia, donde se pudo ver manifestaciones nazis, revueltas populares y hasta un mercado de caballos en la edad media. Pero salvo por ella y un pequeño paseo solo hay dos cosas con digna mención, el bunker que hay bajo el Hotel Jalta y no muy lejos de la plaza, la famosa Torre de la Pólvora.sdcwa

Barrio Nové Mesto

La Casa Danzante es uno de los edificios más llamativos de Praga y del barrio Nové Mesto, pero pocos saben que no muy lejos de ella hay una pequeña iglesia donde durante la WWII se libró una pequeña batalla que paso a la historia, e incluso al cine, la de Anthropoid. En la iglesia aún se pueden ver los agujeros de bala y la cripta donde los soldados en contra del régimen nazi se escondieron una vez realizada su particular misión, asesinar al conocido Carnicero de Praga, un asesino nazi.

Ciudadela de Vysehrad

Si tenéis tiempo y queréis daros un buen paseo, aunque con Uber por menos de 6€ llegáis, podéis visitar la ciudadela de Vyseharad. Es una de las partes más antiguas de Praga, con bonitas vistas al Moldava y con una iglesia magnífica como la de Saint Peter and Paul.

Curiosidades sobre Praga

  • Pide Tankove pivo (cerveza de tanque)
  • Fñíjate en las antiguas fuentes con enormes manivelas
  • La zona de marcha y bares esta en Vinohrady y Zizkov
  • El Puente de Carlos al amanecer es único, ¡madrugad!

¿Qué tours hacer en Praga?

  • La clásica visita guiada por Praga
  • El tour de la cerveza 🙂
  • Crucero por el Moldava
  • Excursiones variadas y para todos los gustos
  • PubCrawls nocturnos si quieres disfrutar de una buena fiesta y conocer gente.
  • Todo tipo de Freetours.
    1También tenéis la opción (como en todas las ciudades) de la Prague Card, donde podréis acceder a más de 50 lugares con descuentos.

Moneda de Praga

La moneda en Praga es la corona checa (CZK). Por el centro de la ciudad encontraréis muchas casas de cambio o cajeros.

6
De comida checa

  • U Pinkasu. Fue el primer restaurante que visitamos. Situado junto a la Plaza de Wenceslao es un local clásico.
  • Kantyna. Si eres amante de la carne tienes que conocer este restaurante, muy de moda en Praga. En la entrada una especie de carnicería, donde eliges la materia prima, después un restaurante muy animado.
  • Bredovsky Dvur. Ideal para cenar o ir a tomar unas buenas cervezas.
  • U Hrocha. Es una buena elección antes de subir a la zona del castillo. Camareros vestidos con uniformes clásicos pero con comida tradicional y de calidad.
  • Lokal Dlouhaaa. Tiene más de 1.000 valoraciones en Google… por algo será…
  • Nase Maso. Una especie de carnicería que te hacen de todo, como bocadillos con materia prima de primera calidad
  • Pod Vysehradem. También en la zona de Vysehrad, el codillo, las costillas o el plato Old Bohemian no fallan.

¿Dónde dormir?
3

Aquí van varias sugerencias que os van a venir muy bien. Nosotros dormimos en un hostal que estaba muy bien pero no me acuerdo del nombre.

  • Weekend apartments. Tienen varios apartamentos desde 45€ la noche para dos personas o 65€ para 4. Además, esta en en pleno centro
  • Grandior Hotel Prague. Con tiempo puedes encontrar habitaciones desde 90€ en este moderno y lujoso hotel en el centro. Las habitaciones son sensacionales
  • Residence Bologna. Habitaciones grandes y buenas vistas a 70€ la noche
  • Palac U Kocku. Este hotel super céntrico es antiguo palacio. Esta muy ubicado y las habitaciones dobles parten de los 70€
  • High Heaven. Por último este apartamento en el centro a tan solo 300m de la Plaza Vieja. Un fin de semana con tiempo asciende a 140€.

dntf

¡Espero que os sirva de ayuda a los que vais pronto! A mí las fotos y la búsqueda de nombres de sitios que ya no me acordaba, me han hecho recordar lo increíble que fue este viaje, a pesar del autobús que nunca llegó.

Y vosotros, ¿habéis tenido alguna experiencia negativa con el transporte en vuestros viajes?

 

Como en Ámsterdam en ningún sitio | Países Bajos

A 1.481 kilómetros de casa…

Hola a todos. Tal y como os he contado en mi anterior entrada, el viaje que hice hace un par de semanas empezó en Eindhoven, una pequeña ciudad de Países Bajos.

Primer día – Jueves

Sobre las 18:00h cogí el tren rumbo Ámsterdam. Nada más llegar, Lola ya estaba esperándome en la estación. Lola, para quiénes no lo sepáis, es una amiga del Erasmus. Hacía casi un año que no nos veíamos así que podéis imaginaros la felicidad del reencuentro. En menos de 3 minutos, la sensación era de no haber pasado el tiempo. Muchos me entenderéis.Processed with VSCO with c1 presetLo primero que hicimos fue coger una bici e ir a dejar las cosas en casa. Después fuimos a tomar algo a “Waterkant“. El ambiente holandés empezaba a gustarme. Mucha multiculturalidad y sensación de una sociedad bastante más abierta de lo que me imaginaba. Habiendo experimentado la cultura polaca, cualquier cosa es buena 😉 Estoy generalizando, que no se ofenda ningún polaco. Aunque tampoco creo que entiendan esto. Przepraszam13Con Lola, como ya he dicho, el mismo feeling de siempre. Estuvimos recordando lo genial que fue nuestra vida en nuestra querida Krakow, cómo en un año nuestra vida ha dado un giro total y filosofando sobre qué va a ser lo próximo que venga.

Segundo día – Viernes

El segundo día, Lola se fue a trabajar y hasta las 5 que nos reencontramos estuve visitando Ámsterdam, ahora sí, como una turista más. Cámara en mano, bici e improvisación, porque esta vez ni siquiera acudí a una oficina de turismo ni me puse Google Maps. Me dejé llevar y acabé en la zona de los museos donde vi: Banksy exposition. Bummmm. Fue lo primero que hice, ver la exposición de uno de los artistas que más me gustan. De paso vi a otros como Icy & Sot que también me encantan. Muy recomendable si os gusta el arte crítico.

De ahí me dirigí al centro de la ciudad, más que por intuición, por volumen de personas que me iba encontrando. (Véase en la foto)1Seguí por un canal hasta que la multitud me confirmó que estaba en la Plaza de Dam. Siento decir que no me gustó mucho. La plaza en sí, es grande, con edificios bonitos a los lados, pero demasiado turística. Aun así fui a ver el World Press Photo, me di una vuelta caminando por allí (sin bici para no atropellar a nadie) y en cuanto tuve la sensación de que ya lo había visto, me fui de vuelta.7De ahí me moví a dos barrios que mi amiga me había recomendado. Jordaan y Hallen. La casa de Ana Frank está en uno de ellos. La tranquilidad vino a mi. Era hora de comer, así que fui a un supermercado, y me preparé un picnic en el canal.

Por la tarde y ya con mi amiga, fuimos al Barrio Rojo. No tiene nada especial y nada que no sepáis.  Nosotras fuimos sobre las 8-9 y ya se notaba el ambiente. De ahí nos movimos por el centro y acabamos en una zona súuuper tranquila, alternativa y muy recomendable para tomar algo. Se llama: Hannekes Boom 

Processed with VSCO with c1 preset

Vinieron amigos suyos y aunque no queríamos salir, acabamos liándonos… para no perder la costumbre. Como batallita os cuento que a mitad de noche fui al baño del bar y al salir me quedé dormida en un banco durante una hora y media mientras mi amiga pensaba que me había ido con algún chico. Situaciones surrealistas donde las haya. El motivo real era que tenía mucho sueño de haber estado todo el día sin parar. Cuando me desperté (con 4.526 llamadas) a eso de las 2 de la mañana, fui done estaban todos, al principio les costó creerse mi historia (entendible), y entre risas y juegos seguimos con la fiesta.

Tercer día – Sábado

Nos levantamos por la mañana cansadas, yo algo menos gracias a mi siesta nocturna 😀 . Desde que llegué, habíamos planteado la idea de ir a un macro festival llamado “Mystic Garden Festival”. Desde que decidimos ir (el primer día), no hubo manera humana de comprar entradas, estaba todo vendido. Por si no lo conocéis, TicketSwap es una App muy interesante si os gusta ir conciertos y festivales (deberían pagarme comisión..). Las estaban revendiendo y estuvimos horas y horas intentando conseguir algo hasta que desistimos. Nada más levantarnos, mi amiga seguía intentándolo… Por un momento consiguió una y a los dos minutos yo otra. Corriendo nos vestimos y a las 4 de la tarde nos plantamos allí. Pocas expectativas llevábamos cuando nos encontramos esto:

(A veces las imágenes dicen más que las palabras)

Processed with VSCO with c1 preset

 

Fue increíble. Yo nunca he sido muy fan de festivales pero os aseguro que engancha. Al salir sobre las 11, cogimos la bici una hora de vuelta y decidimos seguir la fiesta en casa de unos franceses que vivían en un barco en mitad de un canal. Había gente de mucho países por lo que no tuve que forzar mi francés nivel -8 y pude hablar en inglés con todos. A las 4 y con demasiadas horas de actividad en el cuerpo, nos retiramos.

Cuarto día – Domingo

Processed with VSCO with c1 presetDía de mi vuelta. Nos despertamos bastante pronto y decidimos comer a las 11. Sí comer, no desayunar ni recenar que hasta lo vería más lógico. La idea era que nos diera tiempo a ver cosas antes de mi vuelta a Madrid. Y así hicimos, cogimos las bicis y fuimos por los canales y una vuelta general a modo despedida. A las 3 fuimos a casa a coger mi maleta, apurando bastante y cogí un tren que casi pierdo (a falta de 30 segundos) rumbo Eindhoven.15Me despedí de la francesita y vuelta a casa. El vuelo en Eindhoven se retrasó 1 hora y pico así que llegué a Madrid cansada, con agujetas de tanta bici pero con la sensación de haber tenido un fin de semana lo más alternativo, improvisado y divertido en mucho tiempo.

Os dejo alguna foto, para los que piensen que sólo fue fiesta 🙂

Un saludínnnn y hasta la próxima 🙂

18

Instagram: @patigraphy

Twitter: pati_alv

Facebook: Patricia Álvaro

21765595_455518428175172_8366450050833636951_o

 

Qué ver en unas horas en Eindhoven | Países Bajos

A 1.695 kilómetros de casa… 

Después unos días de locura total, a mi cabeza aún le cuesta pensar. Hay fines de semana intensos y luego está el que tuve la semana pasada. Así que no me enrollo más y empiezo a contaros:

Mi experiencia en Eindhoven

Hace 15 días me compré un vuelo a Eindhoven. Fue un poco improvisado (como casi siempre), pero esta vez mi objetivo era ir a ver a mi mejor amiga del Erasmus que vive en Amsterdam y aprovechar para ver la ciudad. ¿Y por qué viajé a Eindhoven? Primero porque así de paso podía ver a otra amiga que vive allí y también porque el precio del billete era bastaaante más barato. También creo que cuanto más me complico la vida, mejor me lo paso.

 

Total que con las prisas de siempre, cogí el avión el sábado por la mañana y llegué a la ciudad sobre las 12. Maravillas de la vida: Todo y repito, TODO el mundo habla inglés. Ya sea un niño de 10 años o una abuelita de 80. Así que ningún problema de comunicación con la gente local.

Eindhoven

Lo primero que hice fue ir a una oficina de turismo y con cámara y mapa en mano, recorrí durante un par de horas la ciudad. Mis percepciones son buenas. Eindhoven es una ciudad no tan pequeña como pensaba, la cultura de la bici es brutal, es bastante moderna y vanguardista, tiene mucho arte urbano… No veo que sea una ciudad para vivir, si no más una ciudad para ir por trabajo o de paso.

Pasadas unas horas y habiendo recorrido Eindhoven con dos maletas a cuestas, fui a casa de mi amiga Patri hasta las 18:00h que cogí mi tren rumbo Amsterdam. ChanChaaaaaaan… Aquí empezaba la aventura.IMG-20180614-WA0036

En la próxima entrada os contaré todo mi fin de semana con detalle. Os dejo alguna foto del tiempo que pasé en la ciudad y un poco de historia para los curiosos.

¿Qué saber sobre Eindhoven?

  • Eindhoven es la ciudad que más patentes produce por habitante, no sé si la fábrica de Philips tendrá algo que ver,
  • Es una de las ciudades más vanguardistas que he visto hasta ahora.
  • Aunque la ciudad es casi 70 años mas vieja que Amsterdam, resulta muy moderna a la vista. No hay mucho histórico que quede en pie. Eindhoven fue muy dañada durante la Segunda Guerra Mundial, en especial durante la Operación Market.
  • Eindhoven es, con 210.000 habitantes, la quinta ciudad mas grande de Holanda. Esta situada en el Brabante Septentrional, una de las 12 provincias en las que se divide el país.
  • La Iglesia de Santa Catalina (Sint Catharinakerk) es del siglo XIX y vino a reemplazar una mas antigua que se encontraba en el idéntico sitio. Es de estilo Neogótico. Como otras iglesias católicas en Holanda, es obra de Petrus Cuypers, el mismo arquitecto responsable del Rijkmuseum y de la Estación Central de Amsterdam.IMG_20180614_183844_019
  • Por momentos en la calle todos parecen jóvenes. Eindhoven está llena de estudiantes llegados desde todo el mundo. Eso le confiere a la ciudad la cuota cosmopolita que no suele faltar en otras ciudades de Holanda como Amsterdam, La Haya, Rotterdam o Utrech.
  • Eindhoven puede presumir de tener la calle con mas bares de toda Europa (Stratumseind).
  • El PSV Eindhoven es lo mas famoso que tiene la ciudad. El club de fútbol fundado en 1913 para los empleados de Philips es un gran animador del torneo nacional con mas de 22 títulos conseguidos.Sin título
En resumen, os recomiendo visitar la ciudad si os pilla de paso entre Países Bajos-Bélgica-Alemania. Mi consejo es no dedicar un viaje exclusivo a la ciudad. Se puede ver todo en un día o incluso en horas. Aun así, buenas sensaciones y si no os llueve (no como a mi), mucho mejor 🙂
Os espero en la siguiente entrada♦

Instagram: @patigraphy

Facebook: Patricia Álvaro

Twitter: pati_alv

21765595_455518428175172_8366450050833636951_o

¿Es peligroso viajar a Ucrania? | Lviv

A 3.148 kilómetros de casa…

Facebook me acaba de  recordar que hace un año estuve en Ucrania, así que aquí vengo a contaros otra aventurilla, como se suele decir, mejor tarde que nunca 🙂 Antes de nada, os respondo a la pregunta que siempre me habéis hecho sobre este país:

¿Es peligroso viajar a Ucrania? Mi respuesta es: NO.

uk20

Viajar a Lviv es seguro

Es cierto que el país hace no mucho tiempo sufrió el conflicto abierto entre Ucrania y Rusia. Quizás os suene todo aquello que se vio en la plaza principal de Kiev o la noticia  del avión que destruyeron presumiblemente los rebeldes pro-rusos. Ese fue el punto clave para volver a preguntarnos si realmente viajar a Ucrania es seguro.

uk2

Yo fui a una parte bastante segura, Lviv. Como todo, hay zonas y zonas. Las partes a las que no me recomendaron y por tanto no os recomiendo ir, se encuentran en los terrenos más cercanos a Rusia. La zona de Kiev, la capital, permanece aislada de todo tipo de conflictos. Al menos en el sentido de que no notaréis ningún tipo de tensión.

uk9La construcción recuerda a la gloria del imperio austro-húngaro. Cuenta con una ópera impresionante y teatros, que da un toque bohemio a la ciudad.

Historia de Lviv

uk8Perteneció al Imperio austro-húngaro, pero cuando este desapareció tras la Primera Guerra Mundial, Polonia la hizo suya, ya que en su territorio había gran cantidad de polacos. En 1941, tras la invasión nazi de Polonia, esta ciudad pasó a manos de los alemanes, pero la Unión Soviética, decidió anexionarla a su país junto a otros territorios.

Por lo tanto, en el transcurso de apenas 150 años, esta ciudad ha pertenecido a varios países e imperios que han dejado huella en ella bastante apreciable.

Y un dato fundamental: durante la Primera Guerra Mundial tuvo mucha suerte, pues no fue bombardeada, solo fue centro logístico de los alemanes y luego de los soviéticos. Por eso puede verse intacta su arquitectura, igual que en sus años de gloria.

uk23Los ciudadanos de Lviv  fueron expulsados a Wroclaw (Breslavia) que hasta ese momento pertenecía a Alemania, quedando en la ciudad una mayoría rusa. Por cierto, antes de esta ciudad visité Breslavia por lo que os recomiendo Qué ver en Wroclaw en un día.

¿Hace falta visado para Ucrania?

No es necesario solicitar visado, siempre que la estancia no supere los 3 meses. Os remito la información de la embajada de España:

“Los ciudadanos de los estados miembros de la Unión Europea, Suiza, Liechtenstein, Andorra, Vaticano, Islandia, Mónaco, Noruega, San Marino, Japón, Estados Unidos (EEUU) y Canadá pueden entrar a Ucrania sin visado si el período de estancia en Ucrania no supera los 90 días siempre y cuando sea por motivos de turismo.”

uk4.png

Moneda en Ucrania. ¿A cuanto está el cambio de euro en Ucrania?

La moneda oficial es la Grivna,  el cambio a día de hoy está a: 1 euro = 31,34 Grivnas.

Mi experiencia de tres días en Lviv

Éste viaje, a parte de improvisado, fue otro de los GRANDES recuerdos mi Erasmus. Los componentes del grupo fuimos: Mia, Ivana, Irena, Karlo (cuatro amigos croatas), Lotta, (una finlandesa muy “frinlandesa”), Berni (el prototipo alemán total pero con una pinzada de cabeza importante), Nico (my partner in crime) y yo, que por aquellos entonces valía por dos (véase en la foto):

uk12Fue una de las escapadas que más me gustó con diferencia. Un país del que no tenía ninguna expectativa creada, consiguió marcarme y ponerme un poco los pies en la tierra. Otra experiencia de esas que te abren la mente.

uk19Una de las cosas que no me arrepiento para nada, es que cada una de mis viajes durante mi Erasmus fue con grupos muy distintos, de hecho cada uno de ellos lo hice con personas distintas (aquí Pati la sociable) y fueron todos geniales. Éste en concreto, lo hicimos desde Cracovia. Eran unas 8 horas en autobús, pero a eso había que sumarle mínimo dos más por la parada y registro militar que se hace en la frontera.

CocheCuando el autobús nos dejó en la estación principal de Lviv, casi nos da un algo. Parecía como si hubiésemos retrocedido en el tiempo 30 años. los coches eran antiguos, los cajeros automáticos parecían de juguete, la gente nos miraba al ver que éramos turistas… Sin tener datos en el móvil ninguno de nosotros, intentamos llegar al hostal y después de unas cuantas vueltas, lo conseguimos.

Los cuatro días que estuvimos, vivimos como reyes. Para empezar, el tema de la comida en Ucrania es muy económico. Comimos todos los día en restaurantes de lujo y no llegamos a pagar ni 4 euros por primer plato, segundo plato, bebida y postre. Salir de fiesta…lo mismo.

uk18Hay mucho arte urbano por las calles, cosa que a mi cámara y a mi nos vuelven locas. Como ya he dicho antes, las calles tienen un toque bohemio. La gente es bastante seria en apariencia, cosa que no nos sorprendió viniendo de Polonia, pero luego te das cuenta de que son serviciales y ante cualquier problema ofrecen ayuda. Había bastante seguridad en la ciudad. Cada dos por tres un grupo de militares armados pasaban por nuestro lado. Cuando ya lo has visto más de 3 veces, te acostumbras.

uk7Uno de los días tuvimos la suerte, sin saberlo, de llegar en el aniversario de Lviv, así que nos encontramos con un ambiente muy bueno, las calles y plazas llenas de música y gente.

uk16Lo que más me gustó de la ciudad, es que no está nada masificada en cuanto al turismo y lo que menos la vuelta a Cracovia, que estuvimos en un autobús más de 13 horas ya que nos retuvieron en la frontera porque uno de los pasajeros estaba intentando hacer contrabando de tabaco. Quitando la laaaarga vuelta, pasamos unos días muy buenos y con una compañía dificil de igualar.

Espero que algún día tengáis la oportunidad de ir. Yo me apunto Kiev para la próxima…

Os dejo algunas imágenes que a veces hablan más que las palabras, para que podáis sentir un poco lo que allí vivimos.

¿También os gustan como a mi los sitios “poco comunes”?

¡Nos vemos pronto!

IG: @patigraphy