FERNWEH| Deseo intenso de conocer lugares nuevos

‘Calcular tu sueldo en viajes y otras formas de ser feliz’ Welcome to my life-

Y es que hace pocos días cobré el primer sueldo de mi nuevo trabajo. Sólo los que se han arruinado durante el Erasmus (99,9%), entenderán de qué tipo de alegría hablo.

El caso es que meses atrás, mientras estaba en otras prácticas, me pasaba exactamente lo mismo. Día que cobraba, día que cacharreaba y planificaba nuevos viajes. Los que ya me conocéis sabréis que a mi el irme de compras me aburre, y teniendo a mi hermana que es una loca de la ropa, lo tengo fácil. Los móviles y otros cacharrillos del estilo me los cargo con mirarlos, así que ese es un gran motivo por el que decido no destinar ni un céntimo a este tema. Las cenas caras postureo las cambio normalmente por sitios baratitos o cena en familia y aunque me encanta comer y cenar fuera de casa, me controlo bastante. ¿El plan coche? El plan coche va con la calma… Por ahora, sigo agarrándome al hilito de esperanza de que mi rojito reviva.

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Total, que a partir de hoy me toca ir mirando nueva aventurita. ¿Cual será? (Se admiten recomendaciones en comentarios). Que aunque no sea gallega, a mi también me entra morriña viajera…

Y con esta palabra (morriña) me derivo en otro tema que es del que os venía a hablar.

El otro día encontré una Web  llamada 101 Viajes Increíbles con una serie de términos en varios idiomas que como tal, no tienen una traducción en el diccionario español.

El castellano tiene más o menos 100.000 palabras. Sin embargo, decir que nuestro idioma -o cualquier otro-, tiene la riqueza suficiente como para expresar toda la experiencia humana, es simplista. Por lo tanto, aquí os dejo unos ejemplos en los que otras lenguas han encontrado la palabra exacta y la nuestra se ha quedado corta.

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Mokita  (tribus Kiriwina) Utilizado por las tribus de la isla Kiriwina, parte de las Islas Trobriand, designa “aquella verdad que todo el mundo sabe pero nadie habla”, lo que se dice, un secreto a voces.

Wanderlust (Alemán) Wanderlust proviene del alemán y es la suma de deseo + caminar. Pero la traducción imprecisa (no existe una palabra equivalente en español) sería “un fuerte deseo por conocer y explorar el mundo”. Así que si sentimos ganas de recorrer el mundo, lo que sentimos, no es ni más ni menos que wanderlust.

Mamihlapinatapai (Yagan) Tristemente, una palabra que no escucharemos en uso, porque pertenece al idioma de los indígenas Yámanas de Tierra del Fuego, de los cuales hoy ya no quedan hablantes y que a futuro, no tendrán descendencia pura. Mamihlapinatapai significa una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar”. Vamos, esa sensación-momento que todos pasamos, al menos en algún “ratico” de la vida, que tantas poesías habrá generado, pero que los yámanas resumieron con precisión.

Pochemuchka (ruso) Desde la óptica viajera, todos somos un Pochemuchka en algún momento: “aquella persona que formula muchas preguntas”.

Serendipia (inglés) El término serendipia tal vez no es tan desconocido. Deriva del inglés serendipity, un neologismo nacido a su vez de un cuento, que hoy significa “un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta”.  Es una palabra aplicable a tantos descubrimientos realizados también por exploradores que encontraron viajando aquello que no buscaban.

Dépaysement (Francés) El sentimiento de no estar en el país de uno (se me ocurre que en español estaría relacionada con el desarraigo). Es algo que curiosamente, creo que se llega a sentir aún años después de estar lejos. Y es que parece que eso de nacer y estar años en un mismo lugar deja huellas imborrables.

Fernweh (Alemán) sentir nostalgia por un lugar en el que nunca has estado; ese deseo irrefrenable de conocer lugares nuevos, de no deshacer nunca tu maleta y viajar a quién sabe dónde.

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Si queréis ver más palabras sin traducción, os las dejo aquí abajo:

De todos estos términos, me he centrado en Fernweh. Al contrario que la morriña, que supone echar de menos el estar en tu hogar, Fernweh es la tristeza de NO hallarse lejos, es el deseo de conocer lugares nuevos, el ansia de viajar por el mundo. 

Yo no me siento identificada con esta palabra al 100% ya que en mi casa me siento cómoda y feliz. Así que he dado mi propio sentido al término como la nostalgia de lo que no conocemos todaví­a. Eso sí que creo que nos pasa a muchos, sobre todo a la gente que tanto le gusta moverse y salir de su zona de confort.

Fue un amigo quien me habló de esta palabra por primera vez. Él me contó que lo que más le gustaba de los viajes no eran los paisajes impresionantes, si no la sensación de estar lejos.

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En mi caso, en cada viaje también me quedo con la sensación de sentirme en un lugar distinto pero sobre todo con la esencia característica de cada lugar. Sigo firme a aquella frase que escuché un día y que dice: “Un olor es la más barata y rápida máquina del tiempo”. Y qué razón. Qué fácil es teletransportarse cuando te viene un aroma a algo que ya has vivido.

 

Y vosotros, ¿padecéis Fernweh? 😉

 

 

 

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Los sueños hay que perseguirlos… ¡Cracovia allá vamos! | Polonia

A 2.822 kilómetros, pero aún en casa…

Los sueños hay que perseguirlos… El próximo 31 de enero, pondré en marcha mi movilidad Erasmus+ a Cracovia, Polonia. Y aquí es donde os voy a contar cómo lo conseguí y lo que en realidad me ha costado. Un largo camino de más de un año en el que arriesgar y seguir intentándolo, ha merecido claramente la pena.

Uno de los sueños que siempre había tenido cuando todavía veía el estudiar una carrera a años luz, era hacer un Erasmus. En mi mente se mezclaban los conceptos: idiomas, viajes y conocer gente de todo el mundo. ¿Hay algo mejor que eso?

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El caso es que yo empecé mi carrera de Marketing en una universidad privada (adscrita a la URJC), que precisamente no promueve mucho este tipo de movilidades, más bien ni te las nombra.

Cuando estaba en segundo de carrera, solicité mi Erasmus pero me lo denegaron (sin motivo alguno) y al igual que a mi, a otros muchos compañeros les quitaron ese pequeño sueño.

Noviembre de 2015

Hace poco más de un año, el 19 de noviembre de 2015, estaba trabajando de prácticas en una consultoría de Nuevos Ministerios, Grupo SCA. La verdad es que siempre estaba bastante liada, pero casualmente ese día no tenía nada que hacer. Y casualmente, me dió por abrir la página de la Universidad Rey Juan Carlos (Cosa que nuuunca hago) y también casualmente leí en letra no muy grande: “Último día para inscribirse al examen de idiomas, movilidad Erasmus – 19 de noviembre”. Justo ese día se pasaba la inscripción. ¡AHHHG!

Lo primero que pensé fue…Bah el año pasado no me dejaron hacerlo así que este  año seguramente me hagan lo mismo. Al rato pensé, ¿y si lo intento? No pierdo nada…  Corriendo hablé a mi amiga Ana (que ahora está en China) y le dije:

-Ana, hoy se pasa el plazo para apuntarnos al examen de Erasmus.

Como ella es más impulsiva, sin pensarlo un segundo, pagó los 20 euros que costaba la tasa de examen para inscribirse y cuando llegamos por la tarde a la universidad me lo contó.

Antes de hacer nada, fuimos a hablar con mi coordinador para asegurarnos de que, por lo menos, teníamos la oportunidad de intentarlo al estar en una Universidad privada. Sus palabras exactas fueron: “Chicas, ni lo intentéis. Este año en la Rey Juan Carlos se va a presentar mucha gente y va a ser casi imposible que os podáis ir. Los de los campus de Vicálvaro, Móstoles y Fuenlabrada tienen preferencia antes que vosotras.”

Nada más salir del despacho, llamé a mi padre esperando que me diera de nuevo la ilusión que en este caso mi coordinador sin maldad alguna, nos había quitado en cuestión de 30 segundos. Y así fue, me dijo que no hiciera caso, que lo intentara y que si no me cogían, ese examen me habría servido para aprender algo más.

Esa misma tarde, me fui a un ordenador de la universidad e intenté hacer el pago del examen por Internet, ya que los bancos estaban cerrados. Me pidieron una clave de la tarjeta la cual no sabía usar, pero que en realidad hace función de PIN. Puse la clave mal dos veces, y a la tercera cuando se me iba a bloquear, conseguí acertar con el código. Mi examen ya estaba pagado. Primer paso superado.

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Hasta aquí, todo había ido al límite, el segundo paso fue presentarse al examen. El 28 de noviembre me quedé a dormir en casa de Ana para repasar inglés y así ir juntas al examen. Más que repasar, comímos mucho y acabamos fritas en el sofá viendo una peli.

El día siguiente, nada más llegar a la facultad de Vicálvaro, un revuelo de universitarios desconocidos y de libros andaban de un lado para otro. No teníamos ni idea de cómo iba a ir. Sólo sabíamos que nos examinaríamos en clases distintas. Al salir del examen la sensación no era la mejor de todas, pero como siempre, el hilito de esperanza iba de nuestra mano.

Diciembre de 2015

A mediados de diciembre, salían las notas del examen anterior. Requisito indispensable para poder seguir con todo el proceso. El caso es que yo estaba en el Plenilunio cenando con mis padres cuando me llegó un email con la nota de mi examen donde nada más abrirlo ponía “2.0”. Después del minimacroinfarto leí más abajo que 0.0 era suspenso 1.0 no presentado y 2.0 aprobado.

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Enero de 2016

Llegó enero, y con él llegaron las listas definitivas de los aprobados y los destinos a elegir. Éstos funcionan en orden de preferencia dependiendo de la media que tengas en el curso. No había demasiados destinos, así que tenía que elegir bien el listado de 10 para poder seguir dentro del proceso.

Febrero de 2016

El 9 de febrero, fue uno de los días más decisivos, importantes y felices de mi vida. Y sí, parece una tontería, pero en cuestión de segundos decidí el destino al que deseaba irme y por tanto mi futuro. Rellené una hoja con los destinos. En primer lugar puse Cracovia, en segundo lugar un pueblo de Noruega, en tercer lugar Bremen, Alemania.

¿Por qué Cracovia? Es una larga historia que ya os iré contando en las próximas entradas, pero básicamente porque es una ciudad pequeña, llena de estudiantes, de música, de arte y de historia. Me gustan los lugares que no están demasiado explotados y que no son habituales. Todo eso juntado con la recomendación de mi vecina Pati que ya había estado de Erasmus, me hizo decantarme por esta ciudad.

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Una vez llegué a la facultad de Móstoles con mi amiga Ana, empezaron los nervios. No ofertaron muchas ciudades para la cantidad de estudiantes que queríamos hacer la movilidad y muchos de ellos se quedaron sin destino, y por tanto, sin Erasmus. Fue un poco Caos la verdad, pero el día acabó mejor de lo previsto. Nos confirmaron que sí, que podíamos irnos, que todo estaba bien, que el siguiente paso ya estaba superado.

¡Ana se iba a China y yo me iba a Polonia! Bajamos la cuesta de la facultad de Móstoles gritando, corriendo y saltando con la felicidad de que sí, pese a las pegas que habíamos tenido por delante, con un poco de ilusión y ganas, lo habíamos conseguido. 🙂  Siguiente paso superado.

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Marzo de 2016

Llegó marzo y aquí fue donde me di cuenta de que todo lo anterior sólo había sido un aperitivo para lo que me esperaba. Primero salieron las listas definitivas donde se podía ver el destino de cada uno, la asignación de coordinadores para empezar con el papeleo y nombres de los compañeros que irían al mismo destino. Nico, mi futuro compi cracoviano, me encontró en esa lista y empezamos a hablar para organizar todo el infinito papeleo juntos.

Abril de 2016

En abril, nos dimos cuenta de un gran nuevo problema. La URJC ofertó 14 plazas para Cracovia y la Universidad de Economía a la que vamos sólo disponía de 6. Según mi media de ADE que es por la carrera que me voy de Erasmus, yo estaba en la plaza 7ª, por lo que me quedaba fuera del proceso. Después de hablar con ambas universidades y poner una queja por ese error del que nosotros no teníamos culpa, el problema se solucionó.

Mayo, junio y julio  fueron meses tranquilos pero con mucho papeleo: Becas, asignaturas, convalidaciones, coordinadores, email por aquí, email por allá, dudas que no nos resolvían y por tanto paseitos y rutas a Móstoles.

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A todo esto, nuestra coordinadora de Polonia no nos contestaba los emails, no nos daba las asignaturas del segundo cuatrimestre y no nos mandaba la carta de aceptación. Una sensación de no saber qué iba a pasar y de ganas de presentarse allí para decirle: Joannita  Jackoska, por favor, no nos hagas sufrir más y respóndenos al maldito email que no cuesta tanto. Gracias guapi 🙂

De hecho, no dió señales de vida hasta el pasado mes de diciembre y porque mi compañero y yo, le llamamos…Ay Joanna lo que nos has hecho sufrir 😦 En resumen…papeleos everywhere.

Agosto y septiembre de 2016

En agosto Ana se fue a China y a día de hoy sigue allí. Según me dice, le ha cambiado la vida y sí, todo por aquella conversación de Whatsapp que habréis visto un poco más arriba.

Yo en agosto y septiembre estuve en Escocia trabajando y durante esos meses todo fue bastante más tranquilo. Envié ciertos documentos a Clement que es mi coordinador de la URJC y todo seguía en orden  hasta que llegué a Madrid…

Octubre de 2016

En octubre, cuando llegué a Madrid, me recibieron con la “agradable” noticia de que me habían cambiado de coordinador. ¿Tres meses antes de irme? ¿Qué motivo había? ¿Había que empezar de nuevo con el papeleo?.

A parte de eso, antes de irnos había que hacer un examen de inglés online que a mi no me habían enviado y a mi compañero sí. El pánico no me duró mucho ya que fuimos por 7463 vez al campus de Móstoles a resolver las ultimísimas dudas. Lo del cambio de coordinador no suponía ningún tipo de problema, y lo del examen había habido un problema informático y por eso no me lo habían enviado. Menos mal que fui…

Noviembre de 2016

Antes del 30 de noviembre teníamos que entregar la documentación final por correo ordinario y si no, ponía claramente que nos descalificaban. Lo envié todo con tiempo, 3 semanas antes, pero nadie dió respuesta. Pasó el 30 de noviembre, la fecha límite, y yo seguía sin saber si todo había llegado correctamente. ¡Joanna Jackoska seguía sin responderrrrrrrrrr!

A principios de diciembre y desesperados, mi compañero Nicolás decidió hablar a un amigo que tiene allí en Cracovia para que fuera a preguntar a la universidad si todo había llegado y si estábamos admitidos o no. Chananananan… con bromita de por medio, pero sí, estábamos dentro, dentrísimo. 😀 😀 😀

Diciembre de 2016

El pasado mes de diciembre, teníamos que seleccionar de nuevo las asignaturas con las que nos íbamos desde la Sede electrónica (con un plazo de 6 días). A todo el mundo le aparecían esas asignaturas menos a mi, así que acribillé a llamadas a la URJC y al cabo de 4 días, consiguieron resolverme el problema. A un día de que se me pasara el plazo.

Ahora sí, con todo cerrado y más felices que nada, nos compramos el vuelo para el día 31 de enero. 

Enero de 2017

El pasado 5 de enero, me enviaron la confirmación oficial de la universidad de Cracovia.

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Ahora que me quedan 23 días exactos, echo la mirada atrás y me doy cuenta de que el tiempo dedicado ha merecido la pena y también sé que todo esto no es nada con lo que me espera por delante. Y como yo siempre suelo decir, hasta que no esté allí, no me lo creo. Pero oye, que ya voy notando el fresquito 🙂

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  • Agradecérselo en primer lugar a mi novio, que fue la primera persona que me animó a hacer esto porque sabía que era un sueño en mi vida. Otro caso de tantos que me hacen darme cuenta una vez más, que tengo lo mejor a mi lado. Como novio y como persona.
  • A mi familia, que todo esto también les supone un esfuerzo y han sabido apoyarme siempre.
  • A mis amigos que se han alegrado tanto en cada pequeño paso que he ido avanzando y que tienen tantas ganas de venir a verme, y yo de recibirles. Yiiiiiiii
  • Y a todos los que seguís siempre mis historietas para aburrir, gracias por aguantarme. 🙂

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Por muchos más viajes con vosotros, ¡chin chin!

Nos vemos en mi nueva casa polaca 🙂

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15 Curiosidades sobre Edimburgo | Escocia

A 1.730 kilómetros de casa…

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Aún estoy intentando hacerme a la idea de que esta es mi última semana aquí. En 3 días cogeré un taxi al aeropuerto para poner rumbo a Madrid. Así que después de dos meses maravillosos, me toca ir diciendo adiós a todo…

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Calton Hill, Edimburgo

El pasado fin de semana decidí bajar a Edimburgo a despedirme de la ciudad y mientras caminaba por la High Street pensé en la cantidad de cosas diferentes que tiene este lugar y se me ocurrió hacer una entrada con las principales curiosidades que para mí, convierten la capital escocesa en una ciudad única.

He elegido las 15 curiosidades que más relevantes me parecen, así que allá vamos:

1. Iglesias que no son Iglesias

No sé que nos pasa cuando viajamos a otro país, pero siempre que vemos una Iglesia, nos entran unas ganas tremendas de entrar a verla (Seamos cristianos o no). Normalmente son gratis, se ven rapidito y nos aportan un rollito cultural…

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El caso es que eso fue lo que decidí hacer la primera vez que llegué a Edimburgo. Fui a visitar una Iglesia y para mi sorpresa, nada más entrar me encontré rodeada de gente bailando y bebiendo en medio de una pista. Sí, la Iglesia en la que había entrado era en un enorme Pub descontrolado.

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Debido al decrecimiento de la población católica y el desuso de las costumbres, desde hace varios años, muchas de las Iglesias han sido convertidas en Pubs, discotecas, librerías, restaurantes e incluso colegios.

2. Se puede escupir en la calle (siempre que se haga en el lugar adecuado)

Y el lugar adecuado del que estoy hablando es el Corazón de Midlothian. Se trata de un empedrado situado frente a la entrada del antiguo Ayuntamiento, que posteriormente fue una cárcel. Es curioso que, en una ciudad en la que está prohibido escupir en el suelo, sea tradición hacerlo sobre este corazón. El origen de la tradición se debe a la indignación ante los impuestos que marcaba el ayuntamiento o al desprecio a las condenas de la cárcel. Hoy en día se dice que los que lo pisan no conocerán el amor verdadero, mientras que los que lo escupen sí.

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Corazón de Midlothian, Edimburgo

3. Todos los bancos tienen dueño

Si eres un poco observador y te fijas mientras paseas por las calles de Edimburgo, podrás ver como casi todos los bancos de la ciudad tienen una chapita con una dedicatoria. Se trata de un recordatorio que pagan anualmente familiares de personas fallecidas en su memoria.

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Banco dedicado a John Lennon en Princess St

Al sentaros en un banco fijaros en la inscripción, puede que sea en recuerdo a Mary de su familia que no la olvida, o tal vez sea el banco de John Lennon como el que veis en la foto. A mi personalmente, me encantó esta iniciativa.

4. The World’s End – El fin del mundo

Antiguamente, para los ciudadanos de Edimburgo “El fin del Mundo” se encontraba al sur de High Street. Allí se encontraban las murallas que protegían la ciudad vieja y pocos eran los valientes que se atrevían a salir.

Hoy se pueden ver algunos adoquines dorados que marcan el punto exacto en el que terminaba la ciudad y, justo enfrente, un bar que hacia frontera con el nombre del lugar, “The World´s End”. Por cierto, las cervezas allí están de muerte 😉

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The World’s End Pub, High Street

5. Suicidios en North Bridge

El Puente del Norte comunica el New Town con la Old Town, pero no es conocido por esto, sino por el elevado nivel de suicidios que tienen lugar en él.

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Puente de North Bridge, Edimburgo

Tras intentar colocar diferentes barreras para tratar de disuadir a los suicidas, hoy en día sólo se mantiene una pequeña inscripción con el número del “teléfono de la fe”.

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Número de la “Fe”, North Bridge

6. Kilt, la falda escocesa

Pues sí. No son todos los escoceses ni siempre, pero podrás encontrarte por las calles de la ciudad algunos que lo lleven. A veces resulta extraño el ver a elegantes hombres de camisa, chaqueta, brillantes zapatos y de repente, falda.

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Celebración de Boda con una Kilt, Victoria St

Sí, el kilt es un atuendo que proviene de las más profundas raíces de Escocia y hoy en día los escoceses lo llevan con mucho orgullo, aunque se suele usar, sobre todo, en ocasiones especiales. Atención: los hombres no eligen el color  que más les gusta, si no que el estampado depende de cada clan.

7. Gaiteros por naturaleza

Otro clásico básico. Los gaiteros en Escocia son casi como los gitanos con guitarra y cajón en Sevilla. Se ponen a tocar en los lugares más insospechados: en plena calle de Edimburgo o a las puertas de un castillo perdido en medio de las Highlands.

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Gaitero, Royal Mile

Supongo que para los escoceses no son nada del otro mundo pero a mi me maravilló lo bien que tocaban y, sobre todo, cuánto tiempo pueden estar dale que te pego sin descanso. ¡Vaya pulmones tienen los señoritos!

 

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Gaiteros, Grassmarket

8. Edimburgo, una ciudad joven

Parece una tontería, pero es algo en lo que siempre me fijo en Edimburgo y que me gusta muchísimo: la ciudad está llena de gente joven.

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Puestos de comida en Grassmarket, Edimburgo

Será porque tiene cuatro universidades que acogen a más de 100.000 estudiantes (la quinta parte de la población), será por que es una ciudad muy animada y con muchas ofertas de trabajo, por sus festivales veraniegos, porque no es tan grande como para agobiarse ni tan pequeña como para sentirse un marginado del mundo… no lo sé, pero el ambiente es una pasada.

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Fringe Festival, Edimburgo

9. Orgullo patrio

Si en España sacas una bandera española, eres un facha. Si sacas una ikurriña o una estelada, eres un nacionalista-terorrista. En Escocia tienen más sentido común y ondean sus banderas orgullosamente en todos los sitios susceptibles de colgar una: en lo alto de los edificios, en el castillo de Edimburgo, en cualquier edificio público (esto como en España), pero también en bares, librerías, tiendas de ropa, de souvenirs, casas particulares… la bandera escocesa, también llamada saltire o Cruz de San Andrés, es azul con un aspa blanca y nunca se pierde de vista.

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Highland Games, Pitlochry

Su leyenda cuenta que en el 832, el rey Angus II de los Pictos dirigió a los escotos a luchar contra los anglos. Pronto se vieron rodeados por estos últimos y pensaron que iban a morir, así que se pusieron a rezar. Durante la noche, San Andrés se apareció al rey y le prometió la victoria. Al día siguiente, una cruz blanca como aquella en la que había sido martirizado el santo apareció sobre el cielo azul, en el campo de batalla, y esto dio a los escoceses una valentía que hizo que derrotaran a los ingleses. Desde entonces, es su emblema.

10. Tribus urbanas

En una ciudad con tanta gente joven, no es raro encontrarse heavies, punkis, góticas, hippies, rastafaris y demás fauna urbana. Está genial que la ciudad sea tan variada; hay muchas tiendas de música especializadas, de ropa, y multitud de garitos con música de todo tipo.

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11. Gente pelirroja o Gingers

Menos mal que ya no se quema a las pelirrojas en la hoguera como en los tiempos medievales, porque en Escocia se quedarían 4 gatos: un 13% de su población tiene el pelo de este color. El caso es que en esta ciudad es muy habitual cruzarse con hombres y mujeres de llameantes cabelleras. ¡Mola bastante!

12. Los “closes” – Callejones Oscuros

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En cualquier otra ciudad serían los bajos fondos sin más, pero en Edimburgo tienen personalidad propia.

dsc_3195Siglos atrás, estos callejones fueron el escenario de brutales asesinatos, robos y otros crímenes, ya que los maleantes se aprovechaban de que eran zonas oscuras y solitarias. Pero hoy en día su fama es bien distinta, pues se han convertido, en muchos casos, en pequeñas obras de arte arquitectónicas y son muy codiciados; de hecho, algunos son privados y no se pueden ver.
dsc03235Merece la pena adentrarse por los que aún son públicos, ya que desde varios de ellos se puede gozar de muy buenas vistas de Edimburgo y muchos tienen, además, alguna tienda o tabernita escondida.

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Cada uno lleva por nombre el gremio a cuyas casas o comercios se accedía a través de ellos. así, está el de los abogados, el de los pescadores, el de los carniceros…

13. Victoria Street y Harry Potter

Subiendo de nuevo hacia la Royal Mile pasaremos por una de las calles más bonitas y singulares de la ciudad, Victoria Street. Mi calle favorita.

dsc_2600Sus casas están pintadas de colores y los bajos están repletos de comercios y tiendecitas de artesanos. Según parece, fue esta calle la que sirvió a J.K. Rowling para inspirarse en el célebre callejón Diagón de los libros de Harry Potter.

 14. Tiendas de souvenirs

Cualquier cosa susceptible de llevar cuadros que uno pueda imaginar se encuentra aquí: faldas de tartán, camisas, camisetas, gorros, bufandas, calcetines, medias, llaveros, imanes…

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Por supuesto, también se venden las famosas galletas de mantequilla Walkers en todas sus formas y tamaños. Riquísimasssss

15. Bobby, el perro más fiel de Edimburgo

Greyfriars Bobby fue un perro de la raza Skye Terrier que se hizo conocido en Edimburgo en el siglo XIX por permenecer junto a la tumba de su dueño, durante 14 años, hasta su muerte el 14 de enero de 1872.

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Este es el cementerio donde, a parte de personajes mundialmente conocidos como Adam Smith o David Hume, descansa Bobby, enterrado también en este lugar.

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Ahora sí y para despedirme totalmente de la ciudad y de vosotros, os dejo un recopilatorio de algunas de las fotos que he ido capturando durante este tiempo. ¡Que las disfrutéis!

¡Hasta pronto Edimburgo!

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Isla Skye y Highlands en tres días | Escocia

A 2.750 kilómetros de casa…

¡Ya estoy aquí otra vez!

Hace dos días que volví al trabajo después de mi casi-semana de vacaciones.

El pasado miércoles 7 de Septiembre vino mi novio a verme a Escocia. Quería aprovechar la visita para enseñarle sitios que conozco pero también para ver nuevos lugares y viajar un poquito más.

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Calton Hill, Edimburgo

Los dos primeros días los pasamos en Edimburgo empapándonos de la cultura de la ciudad (Y de agua).

Nos alojamos en el Bed & Breakfast Braveheart Guest House para así poder aprovechar mejor los dos días y poder ver la noche en la ciudad. Una ruta de diversos Pubs que organicé y que merece la pena si tenéis la oportunidad de pasar una noche en Edimburgo.  Eso sí, cuidado con los fantasmas que merodean por allí…

Bandas de Rock tocando en directo, bailes típicos escoceses, tabernas encantadas llenas de laberintos, música de los 80, música dance, Pop, comercial y muy buen ambiente hacen que las noches en Edimburgo queden para el recuerdo. Punto negativo: Los Pubs cierran a las 00:00h.

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Castillo de Edimburgo

Pasados los dos días en Edimburgo, decidimos alquilar un coche durante 4 días para movernos por el país. Un Corsa blanco, bonito y bastante sencillo.

El conducir por la izquierda no se hace tan difícil quitando las dos primeras rotondas que tienes que girar en el otro sentido. Para mi el problema fue el cambio de marchas con la mano izquierda. Muy raro. Pero como siempre, a todo te acostumbras.

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Catedral de Saint Andrews

Ese día lo dedicamos a ver la zona cercana a donde vivo. Saint Andrews, una ciudad famosa por ser la cuna del Golf a nivel mundial.

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Old Course, Saint Andrews

Pasamos por varios pueblos y finalmente cenamos con la familia de Pitcairlie, lugar del que hable en mi anterior entrada. Como siempre, sintiéndome en casa.

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Cena en Pitcairlie

Ese día dormimos en “my flat” y dejamos preparado todo lo necesario para los siguientes 3 días que haríamos un recorrido por las Highlands y la Isla de Skye.


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Itinerario y paradas  durante 4 días por Escocia (826 millas)

Día 1: Pitlochry – Inverness – Fortrose

El primer día salimos bien temprano dirección Pitlochry. Llegamos sobre las 11 de la mañana y pudimos disfrutar de los Highland Games.dsc_2784

¿Que son los Highland Games?

dsc_2815Los Highland Games no son más que una especie de Juegos Olímpicos escoceses llenos de gente, gaitas y sobre todo, fuerza. Mucha fuerza. Así son los escoceses…les gusta competir en juegos tales como lanzar un tronco pesado de mas de 3 metros o tirar de una soga durante mas de 30 minutos para ver qué equipo es el más fuerte. Brutos por naturaleza. Eso sí, el ambiente muy muy bueno y 100% recomendable.DSC_2796.JPG

Pasamos el día hasta las 4 de la tarde que nos pusimos rumbo a Inverness, la capital de las Highlands. En Inverness paseamos por la ciudad y antes de que anocheciera decidimos buscar un sitio para acampar.bridge-in-inverness_inverness_27509740.jpgFortrose fue el destino donde nos asentamos. No porque fuera bonito, si no porque se nos echaba la noche y teníamos que elegir un lugar asequible para dormir. Pero sí, acertamos 🙂

Día 2: Fortrose – Lago Ness – Isla Skye

El segundo día despertamos con unas vistas tal que así:dsc_2853

Desayunamos las famosas -Palmeritas de Morata de la Luisi- y nos pusimos en camino dirección : Lago Ness. Tras conducir por una carretera bastante estrecha y llena de curvas, bordeamos el inmenso lago hasta llegar a Urquhart Castle que básicamente es un Castillo en ruinas donde hay muy buenas vistas hacia el lago.dsc_2854

Había mucha gente y teníamos que pagar 16 libras para acceder a esa zona así que decidimos seguir bajando la carretera por nuestra cuenta hasta que encontramos un rincón apartado con unas vistas muy buenas del oscuro y profundo lago. Aun así, Nessie se nos hizo de rogar y no apareció. 😉DSC_2857.JPG
Continuamos la ruta hasta Fort August y de ahí nos desviamos hacia Invergarry donde pusimos rumbo a la Isla Skye.DSC_2880.JPG

Pasamos por el famoso Eilean Donan Castle, una parada imprescindible para disfrutar de las vistas del famoso Castillo que data del año 1220. Nuevecito vamos…DSC_2890.JPG

Diez minutos después, pasamos por el puente que conecta con la isla y por fin entramos en Skye.

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Itinerario que recorrimos en 24h por la Isla Skye
Si existe un lugar que reúna todo lo que uno espera encontrar cuando hace turismo en Escocia, ése es sin duda la Isla de Skye:DSC_2936.JPG
Esta isla situada al noroeste del país puede presumir de tener los paisajes más impactantes gracias a su naturaleza. 
Castillos aislados por los que parece no haber pasado el tiempo, unos cuantos pueblos que apenas reúnen un puñado de coloridas casas, unos pocos alojamientos de Bed & Breakfast repartidos en mitad de parajes de una belleza que cuesta olvidar.
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Llegamos a comer a Portree, considerada la capital de Skye. Este pequeño pueblo es un buen punto de partida desde el que recorrer la isla, y la imagen de sus casas de colores en el puerto una de las más bonitas.

Nuestro siguiente punto iba a ser The Old Man también conocido como The Storr. Y sí, digo “iba a ser” porque debido al mal tiempo no pudimos subir.
Fue una pena porque para mi, fue una de las mejores vistas que he tenido nunca y que recuerdo de la última vez que estuve aquí  hace 9 años.

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El problema no fue la lluvia, si no el fuerte viento que hizo durante los dos días que pasamos y que nos limitó ciertos puntos. Así es el tiempo en Skye. Suerte.DSC_2953.JPG
Así que ese día decidimos cambiar de ruta y me puse a conducir durante horas y horas intentando parar en sitios que nos permitiesen bajarnos del coche sin que saliéramos volando. En serio, ver para creer.DSC_2929.JPG
Conseguimos llegar al Neist Point por una carretera de infarto, llena de curvas, charcos y ovejas.
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Neist Point es un punto extremo de la isla donde hay un faro en en borde de un enooorme acantilado. Para mi el lugar más impactante de todo Skye. (No tengo fotos por la niebla que había, pero os dejo un enlace aquí por si lo queréis ver). También dicen que es el mejor lugar para poder ver delfines y ballenas en libertad.DSC03345.JPG
Fue un auténtico privilegio el poder viajar por la isla sin cruzarnos con ningún coche durante kilómetros y kilómetros.
DSC_2928.JPGA la vuelta de Neist Point, seguimos bordeando la Isla hasta llegar a Uig, un pueblecito pesquero donde decidimos dormir. Esta vez en el coche.
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Día 3: Isla Skye – Fort William – Glenrothes

Nos despertamos en Uig a las 8 de la mañana y seguimos rumbo hacia el norte de la isla para mas tarde bajar y completarla. Desayunamos con vistas al mar.dsc_2933dsc_2931
Cumplimos con nuestra obligación y vimos la cascada Kilt Rock y el aliviadero de un lago que está a pocos metros del mar, pero bastante más alto
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Cascada de Kilt Rock, Skye

Este fue el único momento que apareció un  rayito de sol y claro, tuvimos que inmortalizarlo.

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Cascada Kilt Rock, Skye

También pasamos por el museo de las Highlands donde se veían casitas solitarias y por la montaña del Old Man,  que una vez más, nos tuvimos que conformar con verlo desde lejos.DSC03339.JPG

Me encantó la sensación de sentirnos solos allí, escuchando música en el coche mientras veíamos aquellos paisajes. Ni un alma se movía por la isla. Bueno miento, de vez en cuando alguna oveja temeraria se ponía en medio de la carretera.Ruta-por-la-isla-de-Skye-en-coche-Escocia-17.jpg
Al salir de la Isla bajamos hasta Fort Williams donde comimos un señor menú escocés y paseamos por la ciudad. Nos desviamos hasta Mallig donde se encuentra el Glenfinnan Viaduct, también conocido como el famoso puente de Harry Potter.dsc_2988dsc03353
Pasadas las 6 de la tarde nos pusimos camino a Glenrothes, –Mi casa- y en menos de 3 horas llegamos. Aun nos quedaba un día por delante, pero la nostalgia de saber que se acababa el viaje no nos la quitaba nadie.
El siguiente y último día, devolvimos el coche por la mañana pronto y dedicamos la tarde a ver –foquitas bonitas y graciosas- que siempre están tumbadas en unas rocas de un pueblo llamado Kirkcaldy (Kekooory para los escoceses).

Y así finalizamos nuestro viaje, con lugares increíbles guardados en la memoria y con 1.330 kilómetros bajo nuestras cabezas. Gracias por leerme y…

¡Nos vemos muy pronto!

Festival Internacional de Edimburgo | Escocia

A 2.450 kilómetros de casa…

Es viernes, principio de mes… El verano se acaba y la rutina vuelve a nosotros. Yo ya llevo algo más de un mes fuera de casa y la verdad es que se me ha pasado volando.  Así que de momento… nadie me mueve de aquí. 🙂

Antes de empezar a escribir la entrada, estaba terminando de poner algunos folletos en la pared de mi habitación, que ha quedado tal que así. Y os preguntaréis de donde he sacado tanto papel. Pues bien, ahora lo veréis.

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“Me gusta viajar, pero también me gusta volver” Pitcairlie | Escocia

A 2.457 kilómetros de casa…

El pasado sábado me despertó la luz del sol a eso de las 7 de la mañana. En mi habitación no tengo persianas y aquí en Esocia amanece a las 5:20…maravilloso todo. La noche anterior habíamos salido de fiesta por Dundee y me había acostado tarde.

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Aún no tenía muy claro cómo planificar mi fin de semana, sólo pretendía poder dormir una horita más… Y bueno, tras remolonear un poco, decidí levantarme y empezar a hacer algo productivo. Desde que llegué a este país tenía en mente volver a la casa que expliqué en mi primera entrada, el lugar donde estuvimos mi familia y yo un mes y medio durante dos veranos consecutivos. Quería ir a ver aquella finca enorme y también quería visitar a Bill y Muriel, la familia a la que alquilamos la casa y con la que durante ese tiempo hicimos muy buena amistad. Seguir leyendo ““Me gusta viajar, pero también me gusta volver” Pitcairlie | Escocia”

A Roma con amoR | Italia

A 1.365 kilómetros de casa…

¡Hola a todos!

El pasado 20 de julio fui a Roma 4 días con una amiga. Hizo muuucho calor, pero las 675432 fuentes que hay en la ciudad nos salvaron la vida.

Nos alojamos en el Hotel Eurostars Roma Aeterna , situado en el barrio de Pigneto. El barrio no era lo mejor de lo mejor (de hecho por la noche era un poco peligroso), pero tenía muy buen ambiente por el día y estaba bien comunicado.

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Esta entrada va a ser más visual. Roma tiene mucho, muchísimo que ver. Y como tuviera que explicar aquí cada detalle, la entrada se haría bastante aburrida, por lo que he decidido poneros muchas de las fotos que hice para amenizarla un poco y que podáis ver rinconcitos de esta bonita ciudad.

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Chicago, la ciudad del viento | Estados Unidos

A 6.72o kilómetros de casa…

Chananana… ¡Hola a todos! Hoy tenemos nueva entrada. Y esta vez nos vamos un poquito más lejos, cruzaremos el charco hasta llegar a… Chicago.

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A finales de agosto hará 4 años que inicié este viaje. Cuando estaba en 1º de bachillerato, mi instituto preparó una especie de intercambio en EEUU. Pasé un mes en una ciudad llamada Woodstock, a una hora de Chicago.

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Marrakech con los cinco sentidos | Marruecos

A 1.300 kilómetros de casa…

Hola a todos y bienvenidos a un nuevo destino. 😀

Hoy voy a hablaros de una ciudad diferente, con personalidad propia. Un lugar llamado Marrakech. Y por mucho que os cuente por aquí, no voy a conseguir que sintáis u os imaginéis aquella maravilla perdida en el mundo. Por eso, os animo a que cojáis las maletas y os adentréis en esta cultura tan diferente, pero tan bonita.

Y antes de nada os preguntaréis, ¿es seguro viajar a Marrakech?

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Back to Scotland | Escocia

A 1.730 kilómetros de casa…

Hay viajes que marcan la vida de un viajero, y ese para mí fue mi viaje a Escocia en el año 2007. Hoy, nueve años después, vuelvo a esa parte finita del planisferio para reafirmar que eso que en su momento me hizo vibrar tanto, sigue estando ahí. He titulado esta entrada como “Back to Scotland” pues recordar esas latitudes, me hace teletransportarme instintivamente a ese lugar.

Sin título

Escocia no fue el primer destino que visité, pero a mis 11 años fue el viaje que más me marcó y a día de hoy, sigue siendo mi debilidad. Aquella vez, mis compañeros de viaje fueron mis padres y mi hermana, aunque durante el viaje recibimos visitas de algunos amigos y familiares.

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